jueves, 28 de febrero de 2013

Confirmaron la existencia de tráfico de bebés en Mendoza



La Coordinadora del Servicio Único de Adopción en Mendoza se presentó ante una comisión del Senado y ratificó sus dichos. La palabra de Camerucci.
por MDZ Sociedad

Esta mañana, se llevó a cabo una reunión en la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales (LAC) del Senado, en donde estuvo la coordinadora del Servicio Único de Adopción (RUA) María del Carmen San Martín y la funcionaria corroboró sus dichos sobre la existencia de tráfico de bebés en Mendoza.
Luego del pedido de citación a San Martín realizado por el senador Armando Camerucci (UCR), la licenciada se presentó ante la Comisión y ratificó su denuncia ante los legisladores. Además, amplió su declaración aduciendo que este fenómeno se da más "en instituciones privadas", aunque "existe en las públicas" y coincidió con los parlamentarios en que "el Estado no capta a la mujer embarazada en su conflicto con su embarazo".
En diálogo con MDZ Online, Camerucci brindó algunos detalles del encuentro: "La licenciada San Martín explicó que existen varios métodos para que se produzca el tráfico de bebés: el más común es que la madre biológica ingrese al hospital con los documentos de la mujer adoptante".
"Otra metodología es que el supuesto padre reconoce la paternidad del recién nacido y posteriormente la mujer que tuvo al bebé reconoce a ese hombre como el progenitor de su hijo". Camerucci indicó que la coordinadora de la RUA explicó que "los métodos van cambiando con las épocas y las situaciones, haciéndose más comunes unos que otros".
El senador, quien sostuvo que estuvo investigando todo el tema referido a la adopción en Mendoza, mencionó algunos datos que fueron hablados en la Comisión: "Sólo se produjeron el año pasado doce adopciones a través del Registro Único de Adopción". Sin embargo, sostuvo que hasta ahora hay únicamente "cinco niños en condiciones de ser adoptados y ninguno es recién nacido".
Según el parlamentario, esta situación, sumada a que "existen más de 600 familias en el Registro y la demora de adoptar es de siete años", incentiva a que exista el tráfico de bebés y niños, algo compartido por San Martín.
Por otro lado, Camerucci indicó que realizó dos planteos ante la Comisión, en los cuales la coordinadora de la RUA mostró su coincidencia: "El primero trató de que el Estado no capta a través de sus puertas (sistema de salud, los Registros Civiles, las escuelas, entre otras) a la embarazada en su conflicto con su maternidad y sea una posible madre que dé en adopción".
A causa de ello, "el Estado no coordina sus actos para disminuir el tráfico de niños", indicó el senador. Y puso como ejemplo que en los puestos de Desaguadero y Canalejas "no piden los documentos de identidad, ni siquiera si hay un bebé a bordo".
También hizo una crítica a la legislación actual referida a los casos de niños judicializados: "El derecho de familia es muy laxo y le da la facultad de decisión al juez. Éste busca primero, antes de dárselo a un matrimonio, al entorno del niño, para ver si existe algún tío, abuelo o pariente lejano si puede hacerse cargo del chico".
"Hay que poner el ojo en el proceso judicial", advirtió el senador.
Por otro lado, Camerucci justificó su pedido de que Estado debe tomar cartas en el asunto, al asegurar que "en la desesperación de las familias por adoptar, son captadas por el tráfico de niños".

viernes, 22 de febrero de 2013

Información, orientación y acompañamiento a las familias de origen*


Trabajando con la familia de origen, ¿para qué?

¿Para que lo entregue en adopción?
¿Para que lo conserve?
¿Para que alguien de la familia o algùn conocido se haga cargo?
¿Para revincularlo?


Abordar la temàtica de Adopciòn desde la Justicia implica, necesariamente, abarcar a todos los actores involucrados, que son:
- La familia de origen
- L@s niñ@s
- La familia que desea adoptar

Trabajar con la familia de origen es trabajar con una familia en cirsis, y una familia en crisis es un todo en sí mismo que a la vez puede ser parte de un proceso.
Es un todo, en tanto la problemàtica de la familia en crisis puede tener distintas derivaciones como por ejemplo: conservaciòn de los hij@s, reubicación  en familia ampliada, institucionalizaciòn  temporaria, reintegros, desvinculación. Otra de las derivaciones pueder la entrega en adopción, donde entonces pasa a ser parte de un proceso que se continúa con la vinculaciòn adoptiva.
Dentro del trabajo con la familia de origen, destacamos un perfil muy específico que es el de la mujer en crisis, entre otras cosas, con su embarazo y maternidad. Esto es, la mujer qu manifiesta de distintas maneras que no puede o no quiere hacerse cargo de una criatura que està gestando o que ha parido. Nos referimos a "una mujer" ya que en nuestra cultura frente a un embarazo no deseado, los hombres todavìa tienen la posibilidad de dar media vuelta e irse. Por eso, en la mayoría de estos casos los hombres estàn ausentes, se han ido.
¿Qué pasa cuando una mujer manifiesta explícitamente que no puede o no desea hacerse cargo del niño? ¿Desde dónde se realiza el abordaje de eseta situación?
Frecuentemente escuchamos las siguientes expresiones de ellas: "no puedo hacerme cargo de este bebé", "no tengo con qué criarlo", "ya tengo mis hijos que me precisan y no voy a poder darle a este bebé lo que necesita", y esto disparará en quien escucha (médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos, abogados, etc.) una asociación directa con la carencia económica. Rápidamente se entiende que èsta es la causa de la crisis y se busca "solucionarle" esta carencia económica a través de efectores sociales, para que se "quede" con el hijo. Este accionar se corresponde con la idea de que toda mujer que gesta una criatura, quiere y debe hacerse cargo de la misma.
Todavìa està muy enraízada la idea de que toda mujer quiere ser madre, quiere a los hijos que gesta y el desprendimiento de alguno de ellos es por causas socioeconómicas. Por lo tanto, lo que hacen las gestiones polìticas y sociales, es generar acciones socio-económicas que responden a este supuesto.
Trabajar con estas mujeres implica considerar su situación económica, pero también su situación històrica, vincular y afectiva. Si bien vemos que realmente la mayoría suele tener una estructura socio-económica precaria y vulnerable, ésta no  implica necesariamente la imposibilidad de hacerse cargo de la crianza cuando existe un soporte afectivo, vincular, entre la progenitora y el niñ@ o en la familia extensa y referentes afectivos. Cuando lo manifiesto tiene su correlato con la falta de recursos económicos, pero con sostén vincular, se trabajan alternativas y se activan recursos de la red social para sostener la relación.
Sin embargo, con una càscara similar desde lo evidente (problemas económicos) nos encontramos con muchas mujeres que cuando estàn diciendo "no puedo hacerme cargo de este bebé, no tengo con qué criarlo", estàn diciendo algo mucho màs profundo que lo económico y esto requiere, por parte del profesional interviniente, la capacidad de poder identificarlo entre líneas.
No se puede ver aquello que no se quiere ver. Si la ideología del profesional, como mencionàbamos previamente, es que toda mujer que gesta una criatura, quiere y debe hacerse cargo de la misma, desde este lugar intervendrá imponiendo su lógica de poder.
En el Equipo Interdisciplinario de Adopciòn de Mendoza, desde hace 15 años trabajamos con una concepciòn en la cual entendemos que una mujer puede decidir, como opciòn y elecciòn, no hacerse cargo de la crianza de un niño que està gestando o ha parido. Que no siempre, ni necesariamente, està forzada a asumir la crianza de la criatura, y que si no lo hace, no siempre es una opciòn por necesidad económica que suele ser la que "justifica" socialmente la situación.
En un anteproyecto de protocolo de coordinación entre el Ministerio de Desarrollo Humano y Familia del Gobierno de Mendoza y el E.I.A., los profesionales del Ejecutivo escribieron: "Cuando uno o ambos padres manifiesten su voluntad de entregar a su hijo en adopción... el Órgano de Aplicación de la Ley 26.061, en forma conjunta con el E.I.A., abordaràn en forma inmediata la situación, a fin de evaluar la posibilidad de mantener el vìnculo entre el niño y su padre o madre..."
Expresamos nuestro desacuerdo en que no se puede trabajar con una familia o mujer en crisis con un objetivo determinado y cerrado que excluye su decisión (cualquiera que sea).
En el Boletín Mensual Nº 9/2010 del "Centro Internacional de Referencia para los Derechos del Niño Privado de Familia - (SSI/CIR)" que analiza el tema "Madres de origen, las grandes olvidadas de la adopciòn..." dice: "Pretender ofrecer a las madres de origen una verdadera elección de conservar su hijo resulta pues ser una tarea delicada y compleja..." Aquí se desliza la misma idea de actuar con un objetivo preestablecido al que se le suma un lenguaje que cosifica, porque el niñ@ no es un objeto que se conserva o se da.
Creemos que hay que ayudar a estas mujeres a que puedan reflexionar sobre si es su deseo, y si estàn en condiciones internas y externas, de asumir una crianza y una vinculación saludable y sustentable; o hacer una entrega responsable en función de los derechos y necesidades del niñ@.
¿Què hacemos, entonces, frente a una mujer en crisis que expresa no poder o no querer hacerse cargo de la crianza de una criatura?
Tomamos contacto personal en el lugar en donde sea màs accesible para ella y donde se sienta segura. Esto significa que muchas veces los encuentros no son en nuestra oficina, sino en plazas, cafés, viviendas, siempre buscando un espacio resguardado para que todo lo que se trabaje quede en el marco del secreto profesional.
Brindamos un espacio de escucha amplio, en donde pueda expresar libremente su situación y las motivaciones que le han llevado a decir que "no puede" hacerse cargo de la criatura. Es un espacio en donde no se emite juicios valorativos.
Trabajamos aspectos de su historia personal, familiar, vìnculos significativos;en relación a la concepción, referencias sobre las condiciones en que se generó, presencia y conocimiento del embarazo y/o parto por parte del progenitor. Si no lo ha compartido con sus familiares se reflexiona sobre las razones y en su caso, se respeta este pedido de privacidad.
La profundización de las motivaciones es un eje primordial en este tipo de abordajes. Implica dedicarle el tiempo suficiente para generar confianza a fin de que las mujeres puedan ir abriendo, a travès del relato, los espacios emocionales, ideacionales, imaginarios, històricos que permitan visualizar con mayor claridad lo que subyace al conflicto expresado.
Es en esta instancia donde puede confirmarse o reformularse la dirección inicial planteada por las mujeres, en función de lo qu escuchan de sì y del esclarecimiento y anàlisis de alternativas propuestas por el profesional. Es muy importante dar la información pertinente para que conozcan qué es la adopciòn , què no es la adopciòn, qué derechos tienen, qué derechos perderían (a modo de consentimiento informado) para que a partir de toda esta construcción, puedan tomar una decisión con mayor claridad, acorde a su deseo real y hacièndose cargo de la misma.
Hasta aquí es lo que denominamos un trabajo con la familia de origen y/o mujer en crisis con la maternidad, como "un todo en sì mismo". En toda esta instancia no se ha trabajado ni para que "entregue la criatura en adopciòn", ni para que la "conserve" ella o un familiar, se ha trabajado con la situación en sí misma.
A partir de aquí, en función de la decisión que toma cada mujer, se plantea una dirección posible que debe ser trabajada por los profesionales correspondientes a cada temàtica. En el caso que la decisión sea sostener el vínculo (ella o alguno de sus familiares), derivamos la situación al Òrgano Administrativo.
Si su decisiòn es no sostener el vìnculo, ni con ella ni con ninguno de sus familiares, se la orienta para que su accionar se corresponda con una entrega responsable (es importantae aclarar que muchas veces se realizan acciones en nombre de la Ley 26.061, que fuerzan a la mujer a buscar algún referente familiar, afectivo o comunitario no obstante su decisión de desvincularse con la criatura).
Siguiendo esta modalidad de abordaje, un 40% de nuestras intervenciones resultan en que estas mujeres identifican claramente la existencia del vìnculo afectivo con la criatura, se dan cuenta que en realidad no era "adopciòn" lo que ellas querìan sino que en medio de una crisis creyeron que no habìa salida para sus dificultades. Aquí nuestro trabajo tiene carecterísticas preventivas y la derivación al Órgano Administrativo sin judicializar la situación, busca ubicar la problemàtica en el àmbito adecuado para su trato.
El E.I.A. las acompaña en el proceso de asistencia al Juzgado para cumplimentar los procedimientos legales; en el caso de que sea un niñ@ por nacer el Juez realiza un oficio al Hospital en donde se indica que una vez que la mujer ingrese a la guardia obstètrica deberà comunicarse a los profesionales del E.I.A., no victimizarla con intevenciones de otros profesionales, y que despuès del parto se la ubique en una habitaciòn individual.
Luego del parto, hay una instancia de re-evaluaciòn y consdieraciòn del estado actual de la mujer, teniendo en cuenta las particularidades de este momento.
Con lo que nos hemos encontrado en la mayoría de los casos, es que cuando se ha podido realizar todo este trabajo previo las mujeres, se encuentran bastante armadas, enteras, con posibilidades de pensar lo vivido y sostener la decisiòn previa, con sustento afectivo y entendimiento. Cuanto menos se haya podido trabajar en la instancia previa al  parto, màs vulnerable es la situaciòn posterior.
Para realizar el abordaje siguiendo estos lineamientos, sugerimos un encuadre que contemple lo siguiente:
- L@s profesionales tiene que tener interès en el trabajo de mujeres en crisis y en abordar la situaciòn desde una perspectiva amplia y libre de prejuicios.
- Actitud de respeto hacia la familia o mujer en crisis, y su decisiòn (sin juicio valorativo).
- Capacidad de empatìa para poder ponerse en el lugar del otro y comprender tanto las razones como los sentimientos y emociones que surjan en la situaciòn.
- Disponer de un lugar fìsico adecuado (sin personas que puedan escuchar la conversaciòn a fin de preservar la intimidad).
- Disponer de TIEMPO suficiente para mantener entrevistas que permitan profundizar la temàtica desde distintos puntos, permitendo el establecimiento de la confianza hacia el/la profesional, y de la apertura de la mujer a travès de preguntas indirectas, pero orientadas.
Concluyendo, entendemos que es muy importante el trabajo con la familia de origen y/o la mujer en crisis, con una mirada que vaya màs allà de lo evidente, y que tenga en cuenta la complejidad y multicausalidad de cada historia.
Comenzamos con una pregunta: "Trabajar con la familia de origen... ¿para què?" Para que pueda contactar con su historia, su situaciòn y sus vivencias, y que la decisiòn que tome, cualquiera sea, lo haga desde la responsabilidad.

Lic.Gonzalo Valdés (1) y Lic. Judit Fraidenray (2)
(1) Licenciado en Trabajo Social, integrante del Equipo Interdisciplinario de Adopciòn del Registro Ùnico de Adopciòn -E.I.A.- de los Juzgados de Familia de Mendoza
(2) Psicòloga -con dedicaciòn exclusiva- del Equipo Interdisciplinario de Adopciòn -E.I.A.- del Registro Ùnico de Adopciòn de los Juzgados de Familia de Mendoza.
* Artículo extraído del libro "Análisis de las prácticas actuales en Adopción"-DNRUA. Agradecemos tanto a la DNRUA como al Lic. Gonzalo Valdés,  por la autorización para tipear este texto y compartirlo desde www.serfamiliaporadopcion.org

lunes, 18 de febrero de 2013

Oficina de adopción de San Isidro: asesoramos y acompañamos a los interesados


PCIA.DE BUENOS AIRES
Ubicada en Av. Centenario 1891, Beccar, la dependencia comenzará a funcionar el 15 de febrero, con la función de brindar información y contención a personas que quieran adoptar.

La Oficina Municipal de Asistencia y Fortalecimiento del Régimen de Adopción, que depende de la secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Municipalidad de San Isidro, volverá a atender al público a partir de este viernes 15 de febrero, los martes y jueves, de 8 a 14, en el Centro Cívico Cultural Beccar, ubicado en avenida Centenario 1891.

María Del Rosario Gasco, coordinadora de la Oficina de Asesoramiento en Adopción, se refirió a los servicios que brinda esta oficina: “La función es acompañar, contener y asesorar a todas aquellas personas interesadas en la posibilidad de adoptar un niño o que estén iniciando los trámites para ello”

El objetivo es orientarlos durante todo este proceso con entrevistas individuales, grupos de reflexión y jornadas informativas, entre otras actividades que se llevarán adelante este año.
Gustavo Hirsch, secretario de Niñez, Adolescencia y Familia, hizo un balance de esta oficina: “Durante el año pasado, mucha gente pudo encontrar su camino para lograr una mejor adopción, y sobre todo, dar el asesoramiento con respecto a las leyes vigentes, para proteger a los chicos adoptados”.
Más de 200 personas se asesoraron en 2012 en esta oficina.
Para mayor información comunicarse al 4512-3224 o vía mail al adopcion@sanisidro.gov.ar

domingo, 17 de febrero de 2013

http://www.serfamiliaporadopcion.org/index.php/informandonos/noticias/noticias-nacionales/4637-15022013-adopcion-al-cajon-bsas.html

Parlamentario.com

Buena parte de la opinión pública considera que algo hay que hacer respecto del procedimiento legal para poder adoptar en la provincia de Buenos Aires, niños no deseados están por un lado; mientras que en el otro lado están las parejas dispuestas a criar esos niños, pero en el medio aparece “la burocracia”. El propio gobernador Daniel Scioli en ocasiones se hizo eco de la cuestión y alentó el trabajo legislativo que se estaba desarrollando.
La Cámara de Diputados bonaerense aprobó, en septiembre de 2011, un proyecto de ley unificando distintas posiciones y preocupaciones, para avanzar en un nuevo Procedimientos de Adopción de la Provincia de Buenos Aires, con el respaldo de todos los bloques, y al mismo tiempo modificó artículos de la Ley 13.298, que apuntan a consolidar la promoción y protección integral de los derechos de los niños.
La iniciativa fue considerada en el Senado pero nunca pudo llegar al recinto. Hoy, dos interpretaciones se imponen sobre el “estado actual” de la iniciativa, algunos entienden, que el 31 de diciembre de 2012 perdió estado parlamentario y otros consideran que recién el 1 de marzo del corriente año.
El proyecto concertado en Diputados, sobre una temática que incluso en ocasiones fue evocado por las máximas autoridades provinciales, insumió un largo debate y una acabada redacción final que estuvo a cargo del propio presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia, el diputado del FpV-PJ Marcelo Feliú.
Pero además de la firma de Feliú están las de los oficialistas Juan De Jesús, Claudia Prince, Raúl Pérez, Horacio Delgado e Iván Budassi y de los opositores Rodolfo Arata, Natalia Gradaschi y Cecilia Moreau.
En el recinto de la Cámara joven, a modo de defensa de la propuesta parlamentaria, además de Feliú, también opinaron Gradaschi, Budassi y Raúl Pérez; Sebastián Cinquerrui, de Igualdad y Participación; Juan Carlos Juárez, GEN; Ramiro Gutiérrez por entonces de Unión Celeste y Blanco; y los radicales Juan Gobbi, Horacio De Simone y Julia García. Cada uno de ellos, tradujo “orgullo y satisfacción”, por el resultado conseguido.
Los oradores explicaron que con la iniciativa votada se regulan las etapas necesarias para declarar la adopción de los niños, niñas y adolescentes, con el espíritu de cubrir el vacío legal existente e instituir en la Provincia una normativa que delimite y establezca el procedimiento de la adopción en todas sus facetas.
En efecto, el objeto de la iniciativa fue establecer el procedimiento de adopción en toda la provincia de Buenos Aires y se consignaba que para la interpretación y aplicación de la ley el principio rector será el interés superior del niño, consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño; en el artículo 19 de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos y en la Ley provincial 13.298
Como principios generales, además del principio rector establecido, en la aplicación de la presente ley resultan de aplicación obligatoria, todos los principios, derechos y garantías consagrados en la Constitución de la Nación Argentina, la Convención sobre los Derechos del Niño, concordantes y en especial en carácter enunciativo, los siguientes: Derecho del niño, niña o adolescente, a ser tratado como Sujeto de Derecho; a conocer su identidad; a no ser discriminado sin distinción alguna, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus tutores; a ser oído, durante todo el procedimiento; a la protección y asistencia especial del Estado; a vivir y ser criado en el seno de una familia; a tener una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad; y a la educación.
Pero al mismo tiempo la normativa pretendía organizar y constituir una etapa de prevención, en la que se aborde la problemática del niño, niña o adolescente y su familia de origen (centro de vida legítimo), y en base a las pautas de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, y el superior interés del niño, dictaminar o no el estado de adoptabilidad, dado que la adopción requiere una evaluación integral de la situación personal y jurídica del niño.
Se trata de encontrar un procedimiento que sea el adecuado para “terminar con la situación de los niños, niñas y adolescentes invisibilizados” bajo las figuras de abrigos, familias sustitutas, hogares, ONGs, guardas o cualquier otro nombre que se “le dé a la institucionalización, que no es más que un modo de enmascararlas, reproduciendo un esquema administrativo paternalista”.
Se entendía que “legislar y reconocer el estado de adoptabilidad y la imposición de plazos a los Tribunales no solo beneficia los postulantes para la adopción sino, prioritariamente, a los niños niñas y adolescentes que podrán ver cumplido su derecho a ser criados en el seno de una familia”.
En las conclusiones vertidas en las Jornadas sobre “Nuevas normativas para el procedimiento de adopción de niñas, niños y adolescentes”, organizadas por la Honorable Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, a través del Observatorio Social Legislativo, se fijaron plazos perentorios para que los jueces intervinientes en un trámite de adopción tomen su decisión fundadamente una vez agotadas todas las instancias en procura de la posibilidad de buscar la permanencia y/o reinserción en las familias biológicas que fueron incorporadas a la iniciativa.
De las Jornadas participaron los ministros de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, Hilda Kogan y Eduardo Pettigiani, quieren incorporaron la postura de esta Suprema Corte sobre los plazos.
Vale recordar que Hilda Kogan, mencionó que en la provincia de Buenos Aires existen 17.601 familias que se encuentran inscriptas como adoptantes y existen más de 5.000 chicos institucionalizados.
La celeridad en los plazos procesales, una de las principales modificaciones buscadas en la iniciativa, se debe a los derechos en juego, y por que abre un “mientras tanto qué”, y que es previo ponderando la reversibilidad de las situaciones y revocación que pueden sufrir las resoluciones judiciales, ya que, como bien lo menciona la percepción social el “tiempo perdido en materia de crianza y contención es irrecuperable”.
La determinación de plazos procesales para definir la situación jurídica de los niños, niñas y adolescentes, no solo agilizará los trámites de adopción sino que además solucionará algunos inconvenientes existentes en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, donde, al momento del debate en Diputados, septiembre de 2011, existían 944 niños ya declarados en estado de adoptabilidad y sin embargo seguían institucionalizados, “existiendo muchas familias esperando y ávidas de darles cariño”, datos estos que informara Hilda Kogan en las Jornadas organizadas por la Cámara de Diputados, presidida por Horacio González.
Se concluyó además que la necesidad de establecer plazos se debe a que, hay casos de niños, niñas y adolescentes que ingresan en programas pensados para contención temporaria, permanecen por tiempo indefinido junto a familias con las que crean vínculos muy distintos a los pensados por el sistema.
Por último, en el proyecto de ley que aprobó la Cámara de Diputados y que el Senado desestimó su tratamiento, el procedimiento de adopción es consagrado como institución jurídica de último recurso. De ningún modo es considerada como sustituto de las políticas sociales.

jueves, 7 de febrero de 2013

Adoptar sin condiciones (Chile)

Adoptar sin condiciones (Chile)
Adoptar sin condiciones (Chile)

Dos gemelas que nacieron con parálisis cerebral y ahora bailan como ardillas al ritmo de Gangnam Style. Un niño con crisis respiratorias obstructivas que nunca más fue al hospital. Otro que padece cuatro enfermedades graves pero no le falta el amor de sus padres. Estas son las historias de cuatro parejas que adoptaron a niños con severos problemas de salud o discapacidad

Revista Paula


Pablo nació prematuro y era tan pequeño y delgado que las tías que lo cuidaban en la casa de acogida de lactantes Grada, le decían “el puntito”. Fruto de un embarazo mal cuidado, no era extraño que cayera una y otra vez hospitalizado por problemas pulmonares. Su respiración era entrecortada, tenía un asma alérgica. Sus cotillas se hundían cuando inhalaba.
Los médicos del Hospital Luis Calvo Mackenna coincidieron en que los problemas de salud que enfrentaba el bebé, como la microcefalia, el reflujo, el retraso intrauterino y pondoestatural, concordaban con el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). La madre biológica de Pablo lo había expuesto a altas dosis de alcohol y drogas durante su gestación y por eso estaba desnutrido y crecía poco. Cuando tenía un mes y medio de vida, llegó a Grada, una institución santiaguina donde viven 41 niños en situación de abandono. “Al año presentó, además, un retraso en el desarrollo sicomotor e hiperactividad. Aunque tenía el tamaño y el peso de una guagua de meses, era un niño travieso, alegre y muy despierto. Se trepaba por todos lados”, cuenta la jefa del área de salud de Grada, Marta Curinao.
Hasta hace cuatro años, el destino más probable de Pablo habría sido crecer en un centro de acogida. Muy pocas familias estaban dispuestas a adoptar a un niño con tantos problemas de salud, pero entre 2008 y 2011 este tipo de adopciones aumentó en un 136%: de 30 casos anuales, pasó a 71. En 2012, de los 1.042 menores susceptibles de adopción que pasaron por residencias acreditadas por el Sename, 595 lograron integrarse a nuevas familias. De estos, 72 tenían problemas de salud crónicos.
María Elena González, directora de la Fundación Chilena de la Adopción (Fadop) lo confirma: si antes los padres que golpeaban la puerta de los organismos de adopción pensaban solo en la guagüita recién nacida, ahora son cada vez más los que se abren a la opción de recibir hijos con necesidades especiales, categoría donde también caben grupos de hermanos y niños mayores de tres años.
“Son personas muy abiertas y empáticas, que no idealizan la adopción: saben que los niños que viven en hogares no pueden ser perfectos, y están dispuestos a asumir a un hijo en toda su dimensión”, explica. Es decir, menores con deficiencias neurológicas y sensoriales, malformaciones congénitas, déficit intelectual y alteraciones siquiátricas, entre otras. ¿La más recurrente? el SAF, que afecta a uno de cada 300 recién nacidos vivos en Chile. “El consumo de alcohol se ha disparado, por lo que es común encontrarnos con madres adictas que abandonan niños de estas características en los hospitales. Ante eso, lo que nos queda es afinar el ojo y buscar a los mejores padres adoptivos para estos niños: los más dedicados, porque no serán solo agentes reparadores del abandono, sino también de sus problemas de salud”, agrega González.

UNOS PADRES PARA PABLO
-Vas a tener un hermanito, le dicen a su hija adoptiva Camila, de 9 años.
La familia se pone en campaña: días después vuelve a la misma institución que les entregó a Camila siendo un bebé, la Fadop, para manifestar su deseo de agrandar la familia. Están
dispuestos a que esta vez no sea una guagua, sino un niño o niña entre 2 a 4 años. “Pensamos que haber adoptado antes nos daría alguna ventaja, pero tuvimos que empezar desde cero”, cuenta Pamela refiriéndose a un proceso de postulación que en promedio dura un año.
Evaluados por sicólogas y asistentes sociales que los visitan en su casa y analizan su situación económica, los padres postulantes asisten además a talleres donde les cuentan la verdad de la adopción y les preguntan si estarían dispuestos a recibir hijos de madres violadas, con VIH o esquizofrenia, entre otras patologías. “Los padres deben ser realistas y conscientes de sus diagnósticos porque el amor no basta y, si la salud del niño no mejora, el vínculo de incondicionalidad y su fe en ellos no puede romperse. Son chicos que demandan más atención, tiempo y dinero. Los padres deben asistir a sus controles médicos y estar atentos a sus medicamentos, sin descuidar la contención y el apego”, explica la psicóloga del Departamento de Adopción de Sename, Jessica Zavala.
A la Fadop le pareció ver empatía en los Sánchez Quinteros y 10 meses después de haber iniciado el proceso los llamó.
–Tenemos un niño susceptible de ser adoptado, les señaló.
Se trataba de Pablo, que en ese momento tenía un año y medio.
–Si no lo quieren es importante que lo digan porque Pablo es un niño que requiere mucha contención. Ha estado hospitalizado varias veces y, aunque ahora está estable, no podemos
descartar que presente algún deterioro a futuro-, les enfatizaron.
Pamela jamás había escuchado sobre el SAF, pero al ver la foto de Pablo no notó nada raro en él, solo le llamó la atención que fuera tan chico. “Pese a su edad, pesaba solo 8 kilos”, dice. De vuelta en la casa entraron a internet a averiguar sobre el síndrome. De la felicidad pasaron a la desolación. “Vimos niños que tenían malformaciones, que crecían absolutamente desadaptados y nos angustiamos. ¿Seríamos capaces de contenerlo? No parábamos de llorar”, confiesa Pamela.
La fundación les sugirió conocer a Pablo para despejar sus dudas. Pero tenían miedo a encariñarse.
–Cuando uno quiere tener un hijo siempre espera que venga sano, pero si nace con alguna dificultad lo quieres igual, el amor no cambia en nada–, le dijo una compañera de trabajo a Pamela cuando supo de su disyuntiva. De fondo, sonaba la canción de Luis Fonsi No me doy por vencido y ella lo interpretó como una señal. “Sentí que me la cantaba Pablo y me puse a llorar. No podíamos ser tan egoístas para ni siquiera mirarlo a los ojos. Él tenía derecho de mostrarse y elegirnos a nosotros, así que nos abrimos a ver qué ocurría”, dice Pamela.
El enlace se produjo en Grada en una sala repleta de juguetes. Pablo venía despertando de la siesta y las tías comentaban sus últimas travesuras. Días antes, el niño había desordenado las camas y vaciado las mamaderas de los otros bebés. Lo habían pillado riendo, con la cabeza rubia asomada debajo de una cama. “Nos habían soplado que dormía con un tuto, así que le llevé uno y lo rocié con mi aroma para que me reconociera. Lo tomamos en brazos. Sentí culpa. ¿Con qué derecho había pensado en rechazarlo? Pablo era exquisito. Mientras jugamos con sus autitos y lo balanceamos en el columpio, todos los miedos desaparecieron. Ese niño era mío”, cuenta Pamela.
Una semana después, el Juzgado de Familia oficializó la adopción. Durante ese mismo verano de 2011, Pablo llegó a vivir con sus papás y su hermana Camila a un condominio de departamentos del barrio Franklin, donde aprendió a decir por primera vez mamá y papá.
Las primeras noches con él en casa, Pamela las pasó en vela. Pablo respiraba corto incluso cuando dormía, y ella temía que se ahogara. A los dos meses de haber llegado tosía flema y estaba tan obstruido que lo tuvieron que hospitalizar. Pero salió adelante. Luego hubo otra hospitalización más. Hasta que se acabaron: “De repente hicimos un cambio de switch: nos dimos cuenta de que no sacábamos nada con llevar a Pablito al hospital cada vez que le dolía algo. Entendimos que lo que él necesitaba era que lo contuviéramos. Dijimos: el Pablo es así, tiene la respiración cansada. Y si se obstruye hay que darle sus inhaladores y propóleos y se acabó. Él necesitaba apego y menos aprehensiones”, relata Tito.
–¡Me bañé!–, le grita Pablo a una vecina asomado al balcón. En el condominio, “el puntito” ahora es conocido como “el alcalde”, “porque saluda y le sonríe a todo el mundo”, cuentan sus papás. El chico tiene 3 años y medio. Desde 2012 que no tiene una crisis.

ALONSO HABLA EN INGLÉS
Octubre de 2011. 5 AM. En una casa de Maipú, el pequeño Alonso pega un grito. Su cuerpo convulsiona, su cerebro no oxigena. El niño se va poniendo tieso y su piel morada. “No dejes que cierre los ojos”. “Muévelo”. “Dale el diazepam”, discuten sus padres en voz alta, antes de poner el auto en primera y correr hasta al Hospital Clínico San Borja Arriarán.
Alonso, de 3 años, no tenía estos ataques cuando el matrimonio compuesto por Ximena Morales (contadora, 48) y Daniel Allende (ingeniero, 50) lo adoptó a los siete meses de nacido, en 2009. Pero su salud ya estaba dañada. Alonso padece hiperplasia suprarrenal pero también tiene una desviación lateral en su talón izquierdo que lo obliga a usar prótesis, y una malformación del cráneo conocida como hipoplasia tercio medio facial.
“Cuando la Fundación San José nos dijo que existía Alonso, no nos importaron sus enfermedades. Creímos que estaba predestinado”, expresa Ximena abriendo un archivador donde lleva la historia médica del niño.
Siempre están preparados: en el dormitorio hay un bolso de emergencia con una muda de ropa y una manta de polar con ositos que Ximena le cosió a su hijo para protegerlo del frío.
Alonso es el segundo hijo que adopta este matrimonio, pero el único enfermo. La hiperplasia lo hace ser un niño en constante riesgo vital. “Vivir con un hijo así requiere que tengas el 100% de tus sentidos puestos en él, pero aunque haya que dormir en un hospital, los momentos felices que te dan los niños pagan con creces cada esfuerzo”, dicen sus padres.
Ruli –como le dicen al niño por su pelo negro y crespo– ha tenido siete ataques durante los dos años que cumplió con la familia Allende Morales, y los médicos no se explican por qué. Por ahora, les llaman ataques catatónicos. “Es como si hiciera cortocircuito. Lo zamarreamos para que reaccione, pero sus sentidos se pierden. En el hospital lo salvan a punta de reanimaciones. Es como si se muriera”, explica Daniel.
Para saber la causa de las convulsiones, Alonso se está practicando resonancias magnéticas. Y sus padres procuran, cada noche antes de dormir, chequear su temperatura. Si el termómetro marca 37° ponen el auto en marcha, porque dentro de minutos se encumbra a 40°.
La vida de Ruli depende de cuatro remedios que consume en varias dosis al día, lo que implica un gasto de 200 mil pesos mensuales. Además, se chequea constantemente con un equipo compuesto por endocrinólogos, genetistas y pediatras. Ximena y Daniel dicen ser afortunados porque trabajan juntos en su propio negocio y pueden tener libertad de movimiento. De lo contrario, les sería muy difícil tomarse la mañana para atenderlo en el servicio público, porque la isapre rechazó la cobertura de las enfermedades de Alonso por preexistencia. “Pasa mucho con niños adoptados que nacieron con enfermedades. Como los padres los inscriben en las isapres cuando ya ha pasado un tiempo, cuesta que los acepten. Puedes apelar a un comité de ética, pero si lo llegan a incorporar, la prima se te dispara y en nuestro caso era inalcanzable. Es costoso tener un hijo con problemas pero para nosotros es parte de la crianza. Cada avance nos emociona”, cuenta Ximena.
Alonso tiene un retardo en el lenguaje. Las pocas palabras que pronuncia las aprendió en inglés, imitando al protagonista del programa de televisión Manny a la obra. Dice car (auto), hammer (martillo), screw (tornillo) y últimamente moon (luna). “Si necesita algo te toma de la mano y te lleva”, dice su padre.
“La gente piensa que por adoptar a un niño con problemas estás haciendo una obra benéfica, pero no somos héroes. Somos papás con muchas ganas de serlo no más”, sonríe Daniel mientras Ruli juega con su muñeco de Buzz Lightyear.

UN HIJO DE LAS ESTRELLAS
Cuando Teresa (ingeniera, 38) conoció a su hijo adoptivo tuvo un deja vu. El niño tenía tres años y se parecía mucho al que había visto dos meses atrás en un sueño. “Me acuerdo que corría de espaldas por una vereda mientras yo lo perseguía”, dice mientras oscurece en la casa de Nos, donde vive con el pequeño Juan Ernesto desde 2011.
Fue un 23 de diciembre que el niño dejó a su familia guardadora para integrarse a los Bruna Contreras. En las rejas de los vecinos había carteles de bienvenida y en su pieza, una colcha azul donde Teresa lo acurrucó por primera vez. Esa noche le improvisó un cuento inspirado en su propia biografía. En este, unos papás pasan cuatro años pidiéndoles un hijo a las estrellas, hasta que una, la más brillante, les cumple el deseo y ellos corren por la ciudad a su encuentro.
–¿Y cómo corrían, mamá? ¿Fuerte, así transpirando?–,pregunta Juan Ernesto hasta ahora cuando le narran la fábula al oído para que se quede dormido. Este momento con él, para Teresa y su marido Ernesto (abogado, 38) vale mucho más que la delicada salud que tiene su hijo. “Cuando leímos la ficha nos dio pena. Le había pasado de todo y no podías evitar pensar que pasarías la vida como enfermera, pero era tanto nuestro deseo de ser papás que sin verlo, dijimos que sí. Y no nos arrepentimos”, cuenta Teresa.
Nació a las 26 semanas de gestación y con menos de un kilode peso. Juan Ernesto estuvo meses hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos por severos problemas broncopulmonares. Y cuando tenía dos años, le diagnosticaron nefrolitiasis (cálculos renales). “Cocinamos sin sal y lo hidratamos más que un niño normal, pero tenemos la familia que soñamos. Juan Ernesto es un luchador”, dice su padre.

GEMELAS EN TERAPIA
En el living de los Guerra Bravo, en Ñuñoa, la alfombra es de goma eva y en lugar de sillones hay dos correpasillos y una caja organizadora repleta de juguetes. Frente al televisor, dos hermanas gemelas que visten idénticos pantalones estampados en corazones y que llevan el pelo recogido en moños, brincan en círculos, al ritmo de la serie infantil Hi-5.
María Inés (33) mira a sus hijas y sonríe. Karina y Daniela, de dos años, están lejos de ser las chicas con parálisis cerebral que con su marido Francisco (35), adoptaron cuando tenían 10 meses. El mérito es en gran parte de ellos. Desde que las niñas llegaron a sus vidas, en octubre de 2011, además de acompañarlas a sus terapias con fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, fisiatras, gastroenterólogos, neurólogos, genetistas, y otorrinos, les hicieron su propia rehabilitación. El rito se repitió sagradamente, cada noche, a las 20:30 horas, después del baño, y se extendió durante meses.
María Inés y Francisco transformaron su living en un gimnasio y echaron mano a su profesión de kinesiólogos para hacerles terapia. Lentamente, iban elongándolas para que las gemelas –que no podían abrir las manos, ni sellar la boca– lograran sentarse y tomar la mamadera por sí solas. “Su retraso sicomotor era tan importante que los médicos no daban un peso por ellas. En teoría la Karina no iba a caminar. Y Daniela solo lo haría con dificultades. Yo me mentalicé en que avanzaran. Me acostaba y me levantaba solo en función de ellas”, revela María Inés.
Lo primero que hicieron fue fabricar un corral de madera y con piso acolchado para que pudieran ejercitar sin golpearse. Con canciones infantiles como Las manitos, fueron moviéndoles los brazos y las piernas que estaban tiesas. La lengua se les iba para atrás. Karina y Daniela no lograban sacar la comida de la cuchara y menos hablar. “Tenía a toda la familia concientizada y elaboré una lista de juguetes para que les regalaran. Básicamente pelotas, cubos u objetos grandes pero livianos. La idea era que quisieran tomarlos y abrieran sus manos que entonces utilizaban aparatos”, cuenta María Inés.
La terapia se hacía como un juego. Los papás ponían pequeños pianitos en los pies del corral para estimularlas. Y, moviendo sus piernas, les demostraban que podían sonar. Cuando Daniela cumplió un año comenzó a gatear y dar sus primeros pasos. Y Karina quiso imitarla. Aunque demoró un poco más porque su lado izquierdo aún es más torpe, finalmente logró ponerse en pie. “Tienen esa competencia clásica que existe entre gemelas y se complementan. Si a la Dani le cuesta más hablar, la hermana la traduce, y si Karina no logra trepar a algún mueble o se queda paralizada, la Dani se devuelve y le da impulso o le acerca un banquito”. Hoy la evolución de las gemelas es casi total. En el Calvo Mackenna, las conocen como “Las hermanas Milagrito”.
También fue un milagro que María Inés las conociera. El matrimonio había sido declarado idóneo por la Fadop cuando Karina y Daniela se cruzaron en su camino. “Estábamos a la espera del llamado por un hijo cuando una colega del Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda donde trabajo, se adelantó”, cuenta.
–Me llegaron unas gemelas a rehabilitación y tú eres su mamá perfecta, tienes que conocerlas–, le dijo a la kinesióloga en abril de 2011. María Inés se acercó a la ventana de una sala y sintió que las niñas de 4 meses se parecían físicamente a ella: el mismo pelo rubio, la misma piel blanca. “Tenían un expresión triste, como idas”, recuerda. Venían de una historia trágica: su madre biológica era adicta a las drogas y se había fugado del hospital apenas se recuperó de la anestesia del parto. Las niñas, que habían nacido prematuras, a las 33 semanas de gestación, se quedaron abandonadas en una incubadora.
Cuando lo supo, a María Inés se le apretó el corazón. Pensó en las veces que había tratado de embarazarse infructuosamente. “No me importaba si alguna de las niñas tenía que estar en silla de ruedas porque es algo que como kinesiólogos vemos todos los días”, cuenta Francisco mientras Karina y Daniela, hablan, saltan e imitan el paso vaquero del tema Gangnam Style, riendo como dos ardillas traviesas.
Hace un tiempo, la tía del jardín los llamó para decirles que las gemelas habían trepado un mueble de la sala, sacado las mochilas de sus compañeros y robado todas las colaciones del curso. “Las tuvo que castigar, pero a mí me dio ataque de felicidad. Que dos niñas que no iban a caminar hayan hecho eso era para aplaudirlas”, confiesa María Inés.
Las secuelas pueden dejarse ver hasta los 6 años, así que los Guerra Bravo siguen aplicados fortaleciéndoles la musculatura en su gimnasio casero. “Hay una medicina que los médicos no se pueden explicar y a la que en el instituto llamamos Efecto Mamá. Lo veo en los 70 niños al mes que rehabilito, cómo se iluminan sus ojos, como desaparecen sus enfermedades, y ahora me tocó verlo en mis hijas. Adoptar hijos con problemas puede ser mágico”, expresa María Inés. A su lado, las niñas comen arroz en sillas iguales. Hace poco empezaron a usar cucharas.
Por Gabriela García / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Camila Letelier
Paula 1114. Sábado 2 de febrero 20
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