domingo, 27 de febrero de 2011

Los niños encerrados y la adopción (Bs.As.)


Editorial II

La Nación


El año último publicamos un editorial titulado "¿Qué pasa con la adopción en la Argentina?", en el que nos preguntábamos, entre otros aspectos incongruentes que presenta el tema de la adopción de menores, acerca de lo que ocurría con los niños internados por múltiples motivos en institutos, algunos de los cuales viven en condiciones más que penosas.
De acuerdo con estadísticas de Unicef, de la Secretaría de Derechos Humanos y del Consejo de los Derechos de los Niños del gobierno porteño, existen aproximadamente 20.000 menores institucionalizados, de los cuales alrededor de 17.000 lo están por razones asistenciales y unos 3000 por causas penales, estimándose que el 25 por ciento, esto es 5000 niños, podrían ser adoptados. Al mismo tiempo, existen 1889 parejas y personas solas anotadas en el registro de aspirantes a guarda con fines de adopción.
Desde esta columna, desde hace tiempo, venimos sosteniendo que es inconcebible que no se hagan mayores esfuerzos para dar en adopción a estos niños, para que reciban todo lo que en los institutos les falta. Principalmente amor y contacto familiar o calor de hogar, como dirían nuestros mayores con razón.
La solución de devolverlos a sus familias es por cierto ideal, pero a menudo irreal, cuando no imposible o muy peligrosa para los mismos niños, como lo demuestran algunos casos de violencia o abuso sexual contra ellos. Y ello no implica desvirtuar la trascendencia de los vínculos de sangre; por el contrario, de lo que se trata es de no reemplazar el sentido común de los jueces en favor de la seguridad de los menores por otras teorías más que discutibles.
En su momento propusimos la creación de un registro nacional de niños en condiciones de ser adoptados. Sugerimos entonces la importancia de generar un registro de niños en situación de abandono, con terminales en los hospitales de todo el país, en las instituciones guardadoras, en la Policía y en los registros civiles, los municipios, y hasta uno de familias dispuestas a dar sus niños en adopción.
Una campaña de amplia difusión de la noble institución de la adopción permitiría a la población saber que estos niños existen y que, si bien no todos son recién nacidos, necesitan papás y mamás.
Es imprescindible que la comunidad combata el negocio de algunas perversas instituciones, cuyos responsables tan sólo aspiran a vivir del aporte estatal que reciben por cada niño institucionalizado o encerrado, como podríamos decir con más acierto.
Si cuando los juzgados civiles piden postulantes para adoptar niños con enfermedades o discapacidades, hay muchísimos candidatos que se presentan, ¿por qué no ha de haberlos para estos niños encerrados? La comunidad tiene la palabra y las autoridades políticas, la posibilidad de concretar este encuentro de amor. 

martes, 22 de febrero de 2011

Ciudadano Diario (Mendoza)
FUENTE:http://www.ciudadanodiario.com.ar/la-provincia/la-provincia/18121-para-identificarte-mejor.html

Lunes, 21 de Febrero de 2011 23:05 .Desde mediados de 2010 un proyecto de Banco Genético aguarda su sanción en la Legislatura. Mucha gente lo espera.




La búsqueda del origen biológico de muchas personas se vería beneficiada si se concretara la sanción de un proyecto de Ley que apunta a crear un Banco Genético en Mendoza.

Se trata de un proyecto del diputado radical Andrés Marín que fue presentado en el mes de julio del año pasado y que, según el propio legislador, “aún está en la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales (LAC)” de esa Cámara.

“Lo están discutiendo y viendo si le hacen alguna modificación, aunque la Comisión aún no me ha llamado para que presente mi posición”, señaló Marín, quien sabe que cuenta con el aval de numerosas personas, algunas organizadas en instituciones formales, como la red Adopción Mendoza Argentina entre otras.

De hecho Antonio Romeo, uno de los referentes de esa organización, busca adherentes a la iniciativa “porque servirá para que muchos hijos adoptivos puedan conocer su origen biológico”, aunque también será útil para que muchos padres puedan encontrar a sus hijos perdidos también.



Una fundamentación lógica

La intención del proyecto es que mediante una norma legal, se conforme el Banco de Datos Genéticos provincial, que servirá, entre otras tareas, para “obtener y almacenar información genética que permita y/o facilite, por un lado la determinación y esclarecimiento de conflictos relativos a la filiación y por otro, la determinación de perfiles o patrones genéticos a los fines de la identificación de personas”.

Para llegar a ese pedido, el fundamento se basó en el derecho humano fundamental de que cada persona debe conocer su origen biológico.

Así lo explican los integrantes de la organización Raíz Natal, citada en el proyecto: “Si el derecho a la vida es inalienable, el derecho a la identidad biológica lo es aún más, ya que es el que le da contenido a esa vida”.

Y agregan: “Sin identidad, no sabemos de dónde venimos, por qué estamos donde estamos, cuál es nuestra historia genética, o en quién nos reflejamos”.

Según Marín, “fueron numerosas las inquietudes recibidas de personas que están en la búsqueda de su identidad y que no han podido acceder a, por ejemplo, organizaciones de Derechos Humanos como Madres de Plaza de Mayo, que suelen encarar estas tareas”.

Esa situación les impidió continuar con sus búsquedas porque “los estudios, hechos de manera particular, son muy caros”.

Algo similar había adelantado Romeo días atrás al hablar de una de esas personas, Paola Vargas. “Ella no puede buscar su identidad por razones económicas”.

Por eso, según entiende Marín, “el Banco debe ser estatal y accesible para todos aquellos que lo necesiten”.

Finalmente, el ideólogo del proyecto señaló que la instalación de este ente en la provincia “es absolutamente viable”. “Sólo hace falta decisión”, aseguró. / Horacio Meilán

sábado, 19 de febrero de 2011

"Existe el tráfico de niños"


Beatriz Rojkés de Alperovich aseguró que trabajan fuertemente para "ayudar a las madres a conservar a sus hijos".
La Senadora Nacional, Beatriz Rojkés de Alperovich, en diálogo con LV7 Radio Tucumán habló sobre las políticas para embarazadas, para que, desde el Estado, las ayuden a conservar a sus hijos. Además comentó de qué manera el gobierno lucha contra el tráfico de niños. 

Bety Alperovich, en relación al tráfico de niños, sostuvo que "desde que nos hicimos cargo del gobierno lo que hicimos es reforzar lo legal para evitar lo ilegal, y en esto hemos trabajado fuertemete todos estos años".

"La obligación del estado es, si las madres quieren tener a sus hijos, ayudar a conservarlos. Nuestra provincia se ocupa muchísimo de ello, desde el Observatorio de la Mujer, desde el Ministerio de Desarrollo y desde el Ministerio de Salud, incluso con planes propios. aseguró"

Además, comentó "nos ocupamos de, si la mamá tiene las cinco consultas correspondientes, si lo documenta al bebé, darle un regalito, darle un premio por haber hecho lo que tiene que hacer. Esto hace que la mamá no se quiera desprender de sus hijos y, por lo tanto, hay menos niños para  adopción."

viernes, 18 de febrero de 2011

En torno al sistema de adopción de menores (Río Negro)


16/02/2011 - En torno al sistema de adopción de menores (Río Negro)

Opinión - Columna abierta

El Cordillerano


El instituto de la adopción en nuestro país, que se destaca por su sentido tutelar y social,  se ha ido adaptando, con el correr de los años, a los nuevos contextos sociales y a los  requerimientos que el propio sistema de adopción ha ido demandando.
A propósito, sabemos que el sistema de adopción cumple dos roles perfectamente marcados: por un lado, el más importante, que es la satisfacción del interés del menor y, por el otro, el de satisfacer las ansias de maternidad o paternidad en la persona de los adoptantes.
De los roles señalados precedentemente, el más importante, el que debe tener mejor tratamiento, mayor acogimiento y receptación tanto en nuestro sistema legislativo como así también en la administración de justicia es el interés superior del niño. Es de suma relevancia, al efecto, que las legislaciones provinciales se encuentren en plena armonía y concordancia con la normativa nacional e internacional a los fines de dar el más acabado cumplimiento a este interés de carácter superlativo.
El interés superior del niño tiene su génesis normativa en los artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño, instrumento ratificado por nuestro país mediante Ley 23.849 y que adquirió jerarquía Constitucional al ser incluida en la reforma constitucional de 1994 en el artículo 75 inc. 22 de nuestra carta magna.
En Río Negro, el instituto de la adopción tiene su marco regulatorio mediante la ley K N° 3268, a través de la cual se creó el Registro Provincial de Aspirantes a la Adopción, único mecanismo válido para acceder a la adopción de un menor. A partir de ese momento sólo pueden transformarse en padres adoptivos los hermanos mayores del niño y aquellos que estén incluidos en el registro mencionado.
La ley de adopción, a nuestro juicio, debe tender a la necesaria interpretación de todas las situaciones fácticas cuando éstas, evaluadas según el sabio y honesto entender del Juez, no sólo no resultan contrarias a la legislación vigente sino que constituyen situaciones que deben considerarse atendiendo el interés superior del niño, tal el caso de las guardas de hecho con fines de adopción y la autonomía de la voluntad.
En tal sentido resulta necesario impulsar reformas legislativas que ejerciten políticas tendientes a hacer lugar y respetar la voluntad de los progenitores en cuanto a la elección de la familia que tendrá a su cargo la crianza, educación, alimentación y protección del menor ante la falta de posibilidades materiales de los padres biológicos de hacerse cargo. Las guardas de hecho existen y no debe negarse la importancia de la voluntad de los padres biológicos en la entrega de su propio hijo a una determinada familia quien cumplirá, en adelante, una función parental.
Tampoco debe perderse de vista la importancia que reviste para el menor la pertenencia al grupo familiar al cual ha sido entregado por sus propios progenitores, con el cual ya se encuentra integrado. Este menor ha sufrido, primero, el abandono de sus padres biológicos y exponerlo a un segundo abandono, cual es el de la familia guardadora para dejar al menor bajo el Patronato del Estado para que éste lo confíe  a la primera familia que figure en la lista de aspirantes para la adopción, implica claramente una enorme tensión afectiva y psicológica para el menor cuyas consecuencias jamás pueden dejar de ser consideradas por el estado.
Otro de los puntos que debe ser analizado al abordar la problemática de la guarda de hecho con fines de adopción es el “interés familiar”. Este surge como consecuencia de la pertenencia a la familia guardadora que el menor integra y los vínculos que se crean con el paso del tiempo y el trato paterno, materno filial.
El menor integrado a la familia guardadora tiene ya su sentido de permanencia a ese núcleo familiar al que considera como propio. No reconocer o valorar las guardas de hecho provocaría en el menor que ha sido entregado en esa calidad conflictos como el desarraigo, la pérdida de vínculos ya creados, pérdida de los afectos, del hábitat y costumbres familiares, es decir, la adaptación a la dinámica de la familia guardadora.
En razón de la existencia de todos estos potenciales perjuicios es conveniente mantener la situación de guarda existente, teniendo en cuenta el mejor interés del niño así como la idoneidad de los guardadores y el ambiente en que se desarrolla la actividad. Sin perjuicio de que cada caso deba analizarse en concreto, es decir con las particularidades propias que cada situación trae aparejada, es necesario que sea contemplada normativamente la voluntad expresa de los padres biológicos de elegir el guardador o los guardadores, reconociendo la autonomía de la voluntad.
Es igualmente importante dar validez y reconocer la plena actividad de la autonomía de la voluntad que ejerce la madre biológica al entregar su hijo a los guardadores. Este acto volitivo que desarrolla la progenitora ha sido denominado por la doctrina como el “consentimiento informado”. Su reconocimiento y aceptación implica “revalorizar a las personas para que sean protagonistas de su propia historia”. Desde este lugar, el consentimiento informado se convierte en un derecho personalísimo.
En tal sentido es interesante citar la reflexión de la jurista Aída Kemelmajer de Carlucci que destaca: “Lo importante es establecer la idoneidad de los guardadores; tan idóneos pueden ser los elegidos por la madre como los que seleccione el juez de la lista de pretensos adoptantes...”.
Nosotros pensamos que el Estado debe respetar esta voluntad e intervenir exclusivamente en situaciones de riesgo para el menor, ya sea de orden moral o material, o cuando éste ha sido objeto de un delito, como ocurre con los flagelos habituales del tráfico de niños o sustitución de identidad.
Contando con un marco normativo que le otorgue campo de actuación en estos supuestos, el juez será el que tendrá la tarea de tomar todos los recaudos para valorar cuál es el mejor interés del menor, articulando todos los medios a su alcance para conocer las particularidades del caso y ejerciendo los máximos controles sobre las condiciones personales, morales y económicas que reviste la familia que ha recibido al menor directamente de sus progenitores.
No son suficientes ni acordes a la realidad los argumentos que impiden a un padre o una madre elegir a quién confiar el cuidado de su hijo. Si la negación a una adecuación legislativa en tal sentido responde a los temores existentes respecto a que con estas prácticas se favorece el tráfico de niños, debe decirse, en contraposición, que nada de eso ocurrirá si sumamos a la libertad el control judicial. Tampoco debe generalizarse la presunción de que detrás de toda entrega se oculta un hecho ilícito. Y si surgiera la duda, lo más conveniente es seducir a los actores para que ingresen a la escena jurisdiccional a fin de valorar la conducta desplegada según los parámetros legales.
Por eso es importante promover la sanción de una ley que incorpore la guarda de hecho como la posible iniciación de un vínculo filiatorio -a los ya establecidos requisitos para acceder a la guarda con fines de adopción- quedando en manos de la actividad jurisdiccional el decidir convalidarla y transformarla en guarda con fines de adopción. Este es el temperamento de un proyecto de ley que estamos propiciando en  conjunto con el legislador Martín Soria para dotar a la justicia de nuevas herramientas que le permitan actuar en los nuevos y variados contextos que marca la realidad social de la Provincia.
Pedro Pesatti
Legislador de Río Negro

jueves, 10 de febrero de 2011

Identidad biológica y adopción: queremos saber quiénes somos


Fuente: Mdzol.com
Apropiarse de la identidad de una persona es uno de los peores robos que se puedan cometer. Uno de los crímenes más aberrantes –y tan común durante la dictadura militar– se sigue presentando en democracia. Se estima que en Argentina hay 3 millones de personas que no conocen su origen. Crecieron con padres adoptivos y la mayoría de ellos aún no lo sabe.
Se trata de defender los derechos de niños, niñas, adolescentes a saber quiénes son. Se trata de promover la identidad biológica como salvaguarda para el desarrollo de la persona. Una persona que, a ciencia cierta, sabe de su propio origen desarrolla mejor sus afectos, sus conocimientos y, en definitiva, su cultura, o sea, su manera de vincularse con el mundo. Estos principios, de hecho, desde 1989, se hayan consignados de manera explícita en la Convención sobre los Derechos del Niño, de la Asamblea de Naciones Unidas.

Por ello, toda adopción ha de incluir también el conocimiento de esos niños de su historia. Por ello, hay que promover la adopción y jamás la apropiación, el robo de niños ni en dictaduras ni en democracias. Por ello también, hay que luchar contra el procedimiento de grupos de derecha que promueven “sacar” a niños pobres de sus familias para ser entregados en adopción a familias “pudientes”.

Por todo esto, en definitiva, el gran objetivo, en cualquier caso, es cuidar los derechos de los niños, para que crezcan con dignidad.

La Convención se enfoca en cuatro direcciones: el interés superior del niño, la no discriminación, el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo y, por último, el derecho a ser escuchado en las decisiones que lo involucren.



Se estima que en Argentina hay 3 millones de personas que no conocen sus raíces. Crecieron con padres adoptivos y la mayoría de ellos aún no lo sabe. La situación es terrible. Hace un par de años, una fundación denunció a sacerdotes que en Santiago del Estero recibían bebés de madres carenciadas y a cambio les construían una casa. Hay, incluso, un obispo involucrado en la causa.

Además, la trata de personas ocupa el tercer lugar como actividad lucrativa ilegal en el mundo, según informes, después del tráfico de drogas y el de armas, moviendo 32.000 millones de dólares al año.

Por todo esto, las organizaciones civiles exigen al Estado que cumpla con la Constitución Nacional y con los Pactos Nacionales e Internacionales arbitrando los medios necesarios para garantizar las búsquedas. Consideran que ésa es su responsabilidad y su deber. Entre los pedidos habituales que realizan destacamos:

*Acceso a la información (Archivos Registro Civil, Libros de Parto).
*Creación de una Comisión Estatal, neutra a nivel nacional, que recepcione las búsquedas de todos los tiempos históricos.
*ADN gratuito y que se incluya a los apropiados en el Banco de Datos genéticos.
*Crear una Red con todas las organizaciones de DD.HH. y la difusión y prevención para que la ciudadanía tome conciencia de realizar las adopciones legalmente y la importancia de conocer la verdadera identidad biológica.


Sacar hijos a los pobres 



Antonio Romeo y Elina Giffoni son padres adoptivos de dos chicas. Cuando las adoptaron tenían de 5 y 13 años y ahora la más pequeña pasó a quinto grado y la grande está haciendo el preuniversitario de Ciencias Políticas.

Romeo, en su carrera, destaca el hecho de militar por los derechos de los niños, ser ex concejal de Guaymallén por el radicalismo, consejero de Niñez y Adolescencia y ex Coordinador de Niñez y ex director de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Guaymallén. Junto a su mujer, a través de Internet, trabajaron hasta formar una red nacional sin fines de lucro, enfocada en la temática. Escuchémoslo.

“Vimos en un comienzo que no se militaban los derechos del niño en cuanto a adopción. En Mendoza, hay apropiaciones de identidad, inclusive fuera del Proceso Militar, cuando abundaron”, inicia.


Entre las tareas a las que se ha abocado esta familia (foto), estás las de unificar los criterios departamentales para que se cumpla la Ley de Licencias por Adopción; ahora, los días que se otorgan son de similar cantidad a los de un caso de nacimiento biológico. También se dedican a capacitar a personas que quieren adoptar chicos y buscan que cada comuna tenga profesionales disponibles para estos menesteres.

Un punto a desarrollar en Mendoza es la creación de un registro provincial, pues no se sabe cuántos niños disponibles para ser adoptados hay. Hace unos meses, el ministro de Desarrollo Social Carlos Ciurca habló de 104 niños. A la vez, se estima que hay entre 500 y 600 parejas buscando adoptar; sin embargo, pocas de ellas están dispuestas a hacerse cargo de un niño de, por caso, seis años en adelante.

“Tratamos de inculcar en la gente que no haya vergüenza ni miedo de adoptar niños más grandes. Es verdad que hay mucha resistencia adoptar chicos más grandes o con discapacidades, pero falta conocimiento. Otro punto importante a aclarar es que la adopción no tiene que ver con la pobreza, es más: a veces es al revés. La idea general que nos mueve en este sentido es que no hay que separar a los chicos de sus familias biológicas y, si se hace, no romper el vínculo con esa familia”, sigue.

No está nada de más que Romeo lo digo, pues hay gente –jueces, por ejemplo, y grupos conservadores– que ven con muy buenos ojos que chicos carenciados sean separados de sus familias para ser destinados a otras más “pudientes”.

“Sacándoles hijos a los pobres no se soluciona la pobreza. El chico tiene que saber sus orígenes, porque ellos empiezan a ver rasgos distintos y hacen preguntas, no son tontos… Si uno adopta, tiene que contarles, con la ayuda de sicólogos, por supuesto”, agrega.

En fin, se trata, entonces, de no andar robando niños por ahí y de aplicar  justicia si hubo apropiación y también de no dejar de hablar del tema. Lo peor, en este caso, son los pactos de silencio. Y si no, mirá:

http://www.mdzol.com/mdz/nota/272215-identidad-biologica-y-adopcion-queremos-saber-quienes-somos/

miércoles, 9 de febrero de 2011

Andea y Diego buscan su identidad en Mendozaa


Foto_Andrea_y_Diego-F400x300
Son gemelos, tienen 40 años y quieren conocer cuál es su verdadera historia, que se inició a principios de la década de los 70.
Dicen los científicos que la condición de dos hermanos gemelos de distinto sexo suele darse “una en un millón”, pero si a eso se le agrega una historia particular de desencuentros y ocultamientos, el hecho es más llamativo aún.
Eso le ocurrió a Andrea y Diego Gagliano, a quienes les “contaron” distintas historias con el lúgubre objetivo de confundirlos para que no supieran qué les ocurrió al nacer.
Pero tapar el sol con las manos es difícil y tarde o temprano, la realidad emerge.
Es así que Andrea, quien junto a su hermano reside en España, se ha puesto al frente de una cruzada para dar a conocer su historia y así encontrar la suya propia, en Mendoza, la ciudad que, según sus investigaciones, los vio nacer.
“Nacimos 'en teoría' el 31 de julio de 1970 y nos anotaron como que habíamos nacido el 5 de agosto de ese año”, informó Andrea en una carta enviada a Antonio Romeo, representante local y militante de los padres adoptadores, quien hizo llegar la misiva a Ciudadano.
En la clínica o en el hospital
En el texto, Andrea detalla alguna de las “historias” que les contaron sus padres adoptivos.Una versión señala que a su madre, “sus padres la llevaron a Uspallata a trabajar para un militar. Allí se quedó embarazada y otro uniformado (apodado Don Gallego), la llevó a la clínica Patricias”, hasta que nacieron los hermanos.
“Había una enfermera que compraba zapatos en el comercio donde trabajaba mi padre adoptivo y fue ella quien les avisó que 'una niña daría a luz' en esos días. A 'la niña' la internaron con el nombre de mi madre (adoptiva), luego la trasladaron y la que se quedó en la clínica fue mi mamá (adoptiva)”, sigue el relato.
Incluso da el nombre del médico que gestionó “el cambio”. “El doctor Enrique Castro hizo la gestión y es quien figura en mi partida de nacimiento”, asegura Andrea, aunque también explica que al galeno “tuvieron que amenazarlo” porque no quería entregar los certificados de nacimiento, ya que temía ser descubierto.
“Como éramos gemelos de distinto sexo, habían ido muchos médicos y practicantes y a él le daba miedo que se enteraran de lo que había hecho”, dice Andrea, y agrega: “Por eso cambió la fecha de nacimiento y a mi hermano, que nació de bajo peso, lo trasladaron al hospital Español, ya con el apellido de mi madre”.
Otra versión no difiere en la historia de Uspallata. Pero sí en el lugar de nacimiento. “Coincide en el favor que hizo Don Gallego, pero afirma que llevó a mi madre (natural), al hospital Central, donde el médico de cabecera de mi madre (adoptiva), Osvaldo Caballero la ayudó a escaparse y allí la internaron en la clínica Patricias, donde ya había logrado el acuerdo para el cambio”.
Según Andrea, su madre (adoptiva) “jura que no sabe ni recuerda nada. Ni siquiera el nombre de la enfermera que los contactó”, algo que cuesta realmente entender. “Una cosa así no se puede olvidar”, enfatiza.Lo que sí es seguro es que esta historia continuará.
El misterio de los doctores Castro y Caballero
Sin divulgar aún los datos, Andrea confirmó que ella se contactó con el médico Enrique Castro y que éste negó los hechos. “Me dijo que no sabía de qué le hablaba y que no tenía ninguna información de aquellos años”, sostuvo Andrea.Con respecto a Caballero, dijo: “Le he escrito en varias ocasiones y jamás me ha contestado”.
“Yo sé de muy buena fuente que estos doctores se encargaban de hacer esas cosas por aquellos tiempos”, enfatizó la mujer, y de alguna manera justificó su accionar: “No quiero hacerle daño a nadie. Sólo quiero saber de dónde vengo. Por mí y por mis hijos.”
El beneficio de las redes sociales e Internet
Indudablemente el progreso está contribuyendo para que estas tareas de búsquedas se faciliten. De hecho, Andrea Gagliano ya encontró contactos en Mendoza para avanzar en su tarea gracias a Internet y a algunas redes sociales.
“Andrea se contactó conmigo porque ambos participamos en una red social llamada 'hijos biológicos' en donde muchas personas cuentan sus historias”, explicó Antonio Romeo el “contacto” que la mujer tiene en Mendoza quien además posee el blog http://adopcionmendozaargenttina.blogspot.com
“Lo de los blogs funciona muy bien y estamos esperando para conocer más datos de la historia de Andrea y de otros casos”, confirmó Romeo, quien además recomendó el blog http://buscoidentidad.blogspot.com, otro sitio en el que se puede recabar información.
Horacio Meilán

sábado, 5 de febrero de 2011

Gabriela busca en Buenos Aires - 1971







Hola! no sé muy bien por donde empezar...mejor por el principio. Yo nací el 10/09/1971 en la Maternidad Sardá de Capital Federal, creo que a la media mañana o mediodía, con el nombre de Karina o Carina Mendieta, eso decía mi pulsera cuando llegué el 14/09/1971 a la casa de mi familia de adopción...yo tengo partida de nacimiento con el nombre de María Gabriela Denicolay y con fecha de nacimiento 14/09/1971. Mi mamá me dio a luz y me entregó a mi familia. Ella se llama Haydee, pero no sé nada de ella, sólo que mi padre biológico la abandonó a ella y a mis hermanas o hermanos cuando supo que estaba embarazada de mi, ellos iban a ser enviados a un colegio. Haydee vivía en ese momento con su cuñada Rosa, la esposa de mi tío (el hermano de mi padre), pero no se los apellidos. Rosa vivía en Temperley, provincia de Buenos Aires, en la calle Cangallo 1551, allí vivía con su esposo y sus hijos. Yo obtuve los números de teléfono de toda la cuadra pero nadie los conoce...hallé a una sra. llamada Haydee Mendieta en Capital Federal pero los datos no son exactos...es una mujer de edad y su esposo corroboraba mis datos y ella los desdecía. Esta sra. decía que su cuñada Rosa vivía en adrogué, zona cercana, en esa época y ahora vive en Lanús. 
La verdad sé que es difícil después de tantos años...pero necesito saber por qué pasó...ya no puedo negar más mi identidad y necesito saber toda la historia...o lo que pueda alguien contarme...aunque más no sea saber como se llama mi padre y mi mamá.

Gracias...leyendo las historias me di cuenta que no estoy loca...que todos sentimos lo mismo...que formo parte de una historia colectiva.

Les agradeceré cualquier ayuda...y cuenten conmigo para lo que necesiten.
Les envió una foto actual mía, en archivo adjunto.
UN beso enorme y sincero. GRACIAS ES POCO!
Gabriela
Contacto: mgd_1071@live.com.ar