sábado, 20 de octubre de 2012

Adopción y fertilización asistida: dos caminos para llegar a la maternidad


Gabriela Camarro fue madre con la ayuda de la ciencia, hoy tiene a Benjamín. Mientras que Carina Valdés adoptó cinco chicos; la quinta fue Rosalindha, que llegó desde Haití. Conocé sus historias.

Por: Priscila Mateos priscila.mateos@elsol.com.ar
El sueño de ser madres acompaña a muchas mujeres. Sin embargo, algunas se encuentran con obstáculos que impiden que puedan conseguirlo naturalmente. Es entonces cuando entran a jugar un rol fundamental la ciencia y la ley, esta última a través de la adopción.
Para conocer dos experiencias relacionadas a este tema, El Sol Online habló con Gabriela Camarro, que tuvo a su hijo por medio de la fertilización asistida, y con Carina Valdés, que adoptó cinco chicos.
En ambos casos, las mujeres habían analizado con sus maridos la posibilidad de ser madres a través de los caminos, que finalmente tomaron. Gabriela sabía desde su casamiento que tendrían que realizar tratamientos para ser padres, y Carina no descartaba adoptar si aparecían impedimentos para ser mamá biológica.
En cuanto comenzaron a relatar las historias, cada una con sus particularidades, las lágrimas de emoción no se hicieron esperar. Es que, sin dudas, el deseo de tener un hijo a quien cuidar y amar fue el motor que las impulsó a no quedarse con el "no" inicial y buscar las alternativas que les permitieran alcanzarlo.
Respecto a la fertilización asistida, Gabriela destacó que los tratamientos "son un tanto engorrosos, tienen un costo bastante alto y pueden ser dolorosos". Por esta razón, durante los 16 años que debieron esperar hasta recibir la buena noticia de que iban a ser padres, debieron "ahorrar mucho", al tiempo que en ocasiones algunas personas les reclamaban que no compraran "tantas cosas y que por fin formáramos una familia".
Actualmente, organizaciones y pareja que necesitan este tipo de tratamientos para lograr ser padres, están luchando para que el proyecto de Fertilización Asistida 28/12 sea tratado en el Senado de la Nación. De esta manera, esta metodología pasaría a ser realizada en hospitales públicos, lo que acercaría los procedimientos a parejas con escasos recursos, que hoy quedan marginadas.
Por su parte, Carina aseguró que "tener un hijo no es un derecho, es un regalo", y describió a la adopción como "un encuentro de dos esperanzas", buscando romper esta idea de los padres adoptivos les dan una "segunda oportunidad" a sus hijos.
Con relación a los tiempos que puede llevar lograr una adopción, Valdés señaló que la misma hoy "puede tardar entre seis y ocho años", pero que esto se debe "al proceso que establece la nueva Ley de Adopción" (Nº 24779). No obstante, a su entender hay muchos "mitos" en torno a las dificultades para lograr ser padres por esta vía.
La ciencia como camino a la maternidad
A los 38 años, Gabriela pudo cumplir su sueño de ser madre, gracias al método de fertilización asistida. Este viernes 19, su bebé, Benjamín, cumple un año, y ella va a poder disfrutar de su primer Día de la Madre.
- ¿Cómo te enteraste que estabas embarazada?
Después del último tratamiento nos llamaron de la clínica y sabíamos que si nos decían que teníamos que ir a ver al médico era porque había dado positivo. Además, noté la voz de la secretaria distinta, por lo que yo no podía parar de llorar. El médico nos recibió y me dijo: "Estás embarazada". Me sentí feliz, pero al mismo tiempo tuve miedo de perderlo.
- ¿Cómo fue tu embarazo?
Después que se nos pasó el miedo, al cuarto mes, lo empecé a disfrutar más. Ya a esa altura no me veía embarazada, así que no lo podía creer; me miraba al espejo a cada rato (risas).
- ¿Qué sentiste cuando nació?
Benjamín nació por cesárea y cuando lo sacaron empezó a llorar. El médico me lo dio en ese momento y me dijo: "Salude a su hijo". Fue una emoción muy grande y al mismo tiempo un descanso. Además, sentí que finalmente tenía una familia y pensé "ya somos tres".
- ¿Cómo fue la primera vez que le diste de mamar?
- Amamantar es lo más lindo que te pasa cuando sos mamá; te emociona sentir que sale algo de adentro tuyo para alimentar a tu hijo. A veces sentís que no es suficiente, y que se va a aquedar con hambre (risas), pero es todo lo contrario, es el alimento más completo que puede recibir.
- ¿Este domingo es tu primer Día de la Madre?
Sí, porque el anterior todavía estaba embarazada. De hecho, él nació el martes posterior a ese día y la verdad es que es el mejor regalo que podía recibir, no me interesa más nada.
- ¿Cómo lo vivías antes?
- Lo sufría. Yo sabía que tenía que saludar a mi mamá y mis hermanas; tenía claro que no era yo la agasajada. Igual, mis papás siempre me saludaban y me compraban un regalo, junto con mi hermano más chico.
- ¿Qué lugar ocupa la Fe en esta historia?
- Amén del tratamiento, dejamos esto en las manos de Dios. Inclusive, el médico nos decía después de la fertilización: "Chicos, hasta acá llego; lo demás está en manos de Dios". Es más, mi papá era ateo y esto le provocó un cambio importante: va a misa y nos recuerda a nosotros que vayamos.
Ser madre a través de la adopción
La historia de Carina Valdés, que hoy tiene hoy años, se hizo conocida en 2010, luego de que por el sismo ocurrido el 10 de enero en Haití la adopción de su hija menor, Rosalindha y oriunda de ese país, corriera riesgo de poder concretarse. No obstante, comenzó a recorrer el camino de la maternidad hace 16 años, cuando, junto con su marido, adoptó a Virginia.
- ¿Cómo viviste el momento en el que te dieron la noticia por primera vez?
Con mi marido temblábamos muchísimo cuando nos avisaron por teléfono y salimos a buscarla al hospital. Cuando llegamos la vimos por primera vez dentro de la incubadora. Era preciosa... bueno, no sé si era la más bonita, pero para mí, sí (risas y lágrimas de emoción). Es más, cuando salimos por el pasillo sentía que todos nos miraban y estaban tan felices como nosotros.
- Y después pasaron por esa experiencia cuatro veces más...
Nosotros pensábamos que no íbamos a tener más posibilidades de adoptar, pero después vinieron: Pablo, Francisco y Juan. Y cuando creíamos que teníamos la familia armada, surgió la idea de agrandar la familia por última vez. Fue entonces que pensamos en una adopción internacional, que suelen ser procesos más cortos. Así llegó Rosalindha, y en cada caso la emoción se renueva.
- ¿Alguna vez pensaste que ibas a tener tantos hijos?
Había pensado en tener más hijos todavía (risas). De hecho, desde el noviazgo, con mi marido teníamos el proyecto de vida común de formar una familia numerosa.
- ¿Los cinco saben que fueron adoptados?
Sí, la verdad es indispensable y necesaria. Nunca los sentamos para contarles, sino que desde siempre se les contó cómo fue el momento en que los vimos por primera vez, cuando los fuimos a buscar. Además, siempre se habló del tema frente a ellos, así que lo viven como algo natural. Es más, cuando decidimos con Darío adoptar a Rosalindha, lo charlamos en familia.
- ¿El nivel socio-económico influye a la hora de poder adoptar?
No, cuando adoptamos a Virginia alquilábamos y teníamos un auto que compramos junto con el hermano de mi marido. Tal vez sí en el caso de la adopción internacional, porque hay que pagarle a un abogado en el país de origen, que te lleve todo el proceso. Además de tener que viajar y poder permanecer unos días allí. Pero en nuestro país sólo te piden un sueldo determinado, pero no es demasiado alto.
-¿Cómo vas a celebrar este domingo?
Tenemos pensado festejar el Día de la Madre con mis suegros, en casa. Después de tantos años de la primera celebración, esta fecha sigue siendo muy esperada y tus hijos son el mejor regalo. 

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