miércoles, 28 de septiembre de 2011

Su madre biológica vivía a 300 metros y la descubrió a los 31 años El joven habría sido una de las 13 víctimas del tráfico de niños que ahora se investiga. Un médico reconoció haber entregado a estos bebés, entre ellos Carlos, quien también recuperó a una hermana.


Carlos Felipe Calderón ni siquiera sabía que era adoptado. Con 31 años, la semana pasada conoció a su madre biológica, Lidia Quevedo, de 45, y a su media hermana, Rita, de 25, quien siempre ansió encontrarlo. Lo sorprendente es que ambas viven apenas a tres cuadras de su casa (ver Leban cree que muchos niños fueron vendidos al exterior).
“Fue todo muy fuerte, pero creo que me lo tomé bien. Será que ya soy padre, tengo una nena de 3 años, por ahí puedo entender tanto a mi madre que no me contó que me adoptó, como a mi madre biológica también”, relató Carlos. El joven, que es mecánico de motos en barrio Alberdi, condujo a este diario a la casa de la mamá y la hermana que acaba de recuperar.
Madre e hijo pudieron reencontrarse porque en los tribunales de Río Cuarto se comenzaron a revisar expedientes del año 1979 sobre el presunto tráfico de niños. Fue a raíz de una presentación del asesor letrado René Bosio, quien pidió recuperar el sumario de Víctor Ruiz, un médico ya fallecido, quien hace 30 años estuvo imputado por sustracción de menores.
Un ex policía, Alfredo Leban, denunció días atrás que en su momento le “cajonearon” la investigación. Los documentos del caso permitieron el reencuentro entre Lidia y Carlos. Además, han dado indicios de 13 presuntas adopciones ilegales que ahora se profundizan sus orígenes.
Alegría. “La semana pasada me mandan a buscar de Tribunales y cuando llego todos me saludan contentos, yo no entendía nada. El fiscal Julio Rivero me habla de un psicólogo, de si puede venir mi mujer para contenerme. Al final me cuentan la historia de una chica de 14 años, a la que un médico le sacó una criatura, que al final fue dada en adopción. Y que esa criatura era yo”, relató Carlos, sonriente.
Lidia Quevedo cuenta que su mayor alegría fue al enterarse de que habían encontrado a su hijo y que él la quería conocer, porque temía que la “despreciara”.
Primero, la citaron de Tribunales para que vuelva a explicar lo ocurrido el 28 de octubre de 1979. “Yo tenía 14 años, fue todo una cosa muy fea. Sólo recuerdo que estaba con panza y salgo sin panza, me encuentro con todo el problema de la Policía, a los dos días me llevan al hospital porque se me hizo una infección y que casi me muero, estuve mucho tiempo internada”, recordó.
“Alguien me dijo que el bebé nació muerto. Me entero de que vive cuando detienen al médico y se arma lío. Era la época de los militares. Al final me dicen que lo tenía que anotar. Ahí el juez dijo que los padres adoptivos le habían elegido el nombre”, contó Lidia y Carlos no se pierde detalle.
A ella tampoco la crió su madre. “Yo tenía cinco años cuando mi mamá me dio. Fue un desorden mi vida. Mi madrastra me lleva con este médico Ruiz. Uno hacía lo que ellos decían”, expresó.
Apenas tuvo la noticia de Tribunales, Carlos habló con sus padres adoptivos. “Los traté de consolar porque son grandes. Mi padre me dice que fue un cobarde por no haberme dicho de la adopción, pero entiendo que han tenido sus motivos, sus miedos. De a poquito, podré enterarme de todo, no quiero presionar, tenemos tiempo”, señaló el joven.
Emoción. A medida que Lidia deja entrever su historia, Carlos se conmueve. Y la abraza.
“Cuando quedo embarazada en mi casa no sabían, se enteran cuando lo estaba por tener. Yo ahora lo tomo como que fue como una violación. Cuando le cuento a él y en mi casa, me llevan al médico ese, yo era flaquita, no largué tanta panza. Yo tenía 14 y el padre habrá tenido 30 años. Fue muy feo”, reveló Lidia.
“Yo siempre, en octubre, festejaba el cumpleaños de mi hija, el de él (Carlos) y el Día de la Madre. No sabía si alguna vez lo encontraría, pero en cada chico que había en la calle era como que lo buscaba. Después me caso, pierdo un hijo, tengo a mi hija Rita, me separo, y quedamos solas. Lo que estoy viviendo es un respiro en medio de tantas cosas difíciles”, se explayó Lidia
Rita, la hermana de Carlos, contó que apenas tuvo uso de razón le dijeron que tenía un hermano. “Es una felicidad encontrarlo”, reconoció la joven, entre lágrimas.
“Mi hermana es igual a mí, apenas la vi, fue como verme con pelo largo”, bromeó Carlos.
“Yo les agradezco inmensamente a quienes lo adoptaron porque mi hijo es un hombre de bien. Les pido perdón porque ahora vamos a tener que compartirlo un poquito”, agregó Lidia, una madre muy feliz de ver juntos a sus dos hijos.
fuente:http://www.lavoz.com.ar/

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