viernes, 17 de junio de 2011

Padre que adopta, hombre sin miedo


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Aprovechando la celebración del próximo domingo, un “papá del corazón” da consejos a quienes quieren serlo. A nadie le caben dudas de que cualquier padre es capaz de jugarse la vida por su hijo, pero si ese hombre no es el progenitor, aunque sí el que lo adoptó, tiene un valor agregado, porque su amor surgió de una difícil elección que superó no pocos miedos.
Ese es el caso de Antonio Romeo, quien en reiteradas ocasiones ha aparecido en estas páginas, mostrando opiniones y posturas, reclamando normas y leyes desde su rol militante en la Red Argentina por la Adopción o desde su propio blog, www.adopcionmendozaargentina.blogspot.com.

También hay un papá
Mucho se habla de las razones para adoptar un hijo o una hija, y en la mayoría de los casos, se atiende a la necesidad de las madres, quienes tal vez físicamente no puedan concebir pero que necesitan alcanzar ese anhelo natural de ser mamás, pero “también hay un padre” indica Antonio y explica: “Siempre se habla del rol de la madre adoptiva, pero poco veces se tiene en cuenta que la decisión de adoptar implica un papel muy fuerte de quien el día de mañana será padre del corazón”.
En esta situación, mucho tiene que ver la cultura. Así lo explicó Antonio: “Tiene mucho que ver la cuestión cultural. Tradicionalmente ha sido la mujer la que ha mostrado sus aflicciones por no tener un hijo y la sociedad se ve reflejada en eso. Pero el varón no debe tener miedo y sí debe sobreponerse a esas situaciones, para que juntos puedan concretar el sueño del hijo”.
Efectivamente, Romeo junto a su esposa, Elina Giffoni, luego de muchas consultas, tomaron la decisión de adoptar, pero a su entender “fue una elección conjunta, muy conversada y con mucha conciencia”, en donde él, como padre, no sólo acompañó a Elina, sino que se involucró del todo. Y aún lo sigue haciendo.
“Cuando habíamos decidido adoptar también nos dimos cuenta de la escasa información que había y de que en muchos casos, eran mujeres las que abordaban la lucha. Es muy importante que los varones se inmiscuyan, se comprometan y trabajen en consecuencia”, señaló el papá de Estefanía, de 18 años, y de la pequeña Gimena, de 10.

Pura solidaridad
Antonio y Elina llevan ya varios años trabajando en la Red. Y también como padres. Juntos conformaron su espacio de participación y le dieron cabida a todo aquel que quisiera incorporarse. Fue la solidaridad, más allá de su situación particular, la que los llevó a trabajar junto a otros padres adoptadores, e incluso también con aquellos hijos adoptados que buscan su origen.
Ellos adoptaron a las nenas “ya de grandes” y piden precisamente eso. Que quienes quieran hacerlo, no lo duden.
Así, Antonio se dejó un espacio para la reflexión y el consejo atinado.
“En este día del padre, debemos entender que hay otros hombres que quieren ser papás y hay que ser solidarios con ellos. Además, no tenemos que avergonzarnos de que somos ‘papás del corazón'. Como padres, tenemos que dejar de ser invisibles”, concluyó este gran hombre, cuyo corazón es más grande todavía. / Horacio Meilán

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