lunes, 18 de abril de 2011

Padres puro corazón (Bs.As.)

Padres puro corazón (Bs.As.)

En el difícil proceso de adopción, muchas parejas sueñan con un "bebé sanito". Sin embargo, algunos les abren las puertas a chicos "grandes" o con problemas físicos o mentales. Cinco historias para reflexionar, emocionarse e imitar.

El Argentino.com/7 días


Intentos de embarazos frustrados, abortos espontáneos e innumerables tratamientos de fertilidad suelen ser el trasfondo de las parejas que, resignadas, buscan en la adopción ese último recurso para formar su familia. Los deseos a veces rozan lo insensible y suenan a encargos de entrega a domicilio como si no se estuviera hablando de un chico: que sea recién nacido (o de menos de un año), que no tenga ningún tipo de enfermedad física ni mental y, de ser posible, que sea el más lindo. Para la mayoría de los postulantes, al menos uno de estos ítems no es negociable.
Sin embargo, existen familias que dan cuenta de que aún hay padres cuya realización personal no pasa porque alguien les diga mamá o papá. Son personas que entendieron que la tarea del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes no es darle un hijo a quien no puede tenerlo biológicamente, sino de encontrarles la mejor familia a esos chicos que carecen de un hogar en el cual crecer sanamente. Se trata de Mirta o Inés, que siendo solteras se embarcaron en el difícil arte de ser madres (Mirta de una nena con dificultades motrices y de aprendizaje, e Inés de tres hermanitos); el matrimonio Lonegro que crió a ocho hijos (cuatro biológicos y cuatro adoptivos); Patricia y Daniel, que teniendo un hijo biológico les abrieron la puerta de su casa a cuatro hermanitos (hoy de entre 9 y 14 años) que vivían en un hogar; y Ernesto y Mónica que con cuatro nenas finalmente formaron la familia que no habían podido antes. Ellos se animaron a romper con los moldes. Son todas historias que conmueven pero también que invitan a la reflexión.

LA EDAD DE LA INOCENCIA. "Adoptar a un niño de 10 años es adoptar a un chico chiquito, es una criatura. Hace falta que la gente abra la cabeza en ese sentido. Algunos piensan que con 10 años es un adulto, y es un nene todavía. Y tiene un montón de cosas no vividas que quiere vivir", analiza Mónica antes de hablar de su experiencia personal. "La más grande de mis hijas, de 11 años, tuvo una época de Barbie acelerada y le duró menos de 6 meses; de golpe la ves con la muñeca y a los 2 meses está viendo a Justin Bieber en YouTube".
Mónica y Ernesto hicieron el camino "prolijo", como lo llaman. Ella intentó quedar embarazada y como no sucedía hizo tratamientos de fertilidad, "los de baja, mediana y alta complejidad, todos". La adopción no fue su primera alternativa, pero en cuanto lo charlaron y se inscribieron en el RUAGA (Registro Único de Aspirantes a Guardas con fines Adoptivos). "Fuimos a algunas charlas y estuvieron muy bien, porque te abren el panorama. Uno viene con la idea de que la adopción es como en las películas de Disney y te encontrás con otra realidad. En nuestro caso nos encontramos con chicos más grandes, porque todo el mundo quiere adoptar bebés o chicos muy chiquitos", admite Ernesto.
Mirta refuerza esa idea: "Cuando se dice que hay 10 mil padres y 10 mil chicos en adopción, es mentira, porque de esos 10 mil padres, 9.999 no quieren chicos, quieren bebés". Ella es la madre de Milagros (10), con quien vive hace 5 años. "Yo pensaba que fuera algo a lo que pudiera adaptarme. Sola, laburando todo el día, no tenía posibilidades de hacerme cargo de un bebé tan chiquito. Y tampoco sé si tenía ganas. Sí pensé en una nena y no en un nene, porque sentí que como primera experiencia estaba bueno algo que tuviera más afinidad. Y en las reuniones de contención de Prohijar empecé a escuchar padres que habían adoptado a chicos más grandes y me empecé a preguntar por qué no me animaba a más". Mirta tenía en mente acoger a una nena de unos 2 años, aunque estaba abierta a la posibilidad de que tuviera algún problema de salud. Y cuando escuchó el perfil de Milagros, que tenía un retraso madurativo importante y algunas dificultades motrices con sus 5 años, no lo dudó. "Indagué un poco y no había un origen orgánico, pero no se sabía cuáles eran los límites. Sabía que había una evolución posible pero no hasta dónde. Lo único que quiero es que sea feliz, entonces me lo planteé desde ese lado, no encontré ningún impedimento para formar una familia con ella", explica mientras su hija se acurruca debajo de su brazo.

EJEMPLO DE VIDA. Ana y Mario Lonegro hablaron de la posibilidad de adoptar desde que eran novios. Lo pensaron de la manera más pura que se puede analizar el tema: "está bueno poder darle familia a alguien que no tenga una". Y a pesar de que la vida les dio cuatro hijos biológicos -Tomás (27), Pedro (25), Sebastián (22) y Mariana (19)–, sumaron a otros cuatro a su hogar –Sol (24), Lorena (19), Alejandro (12) y Tobías (3)–. No distinguieron en sexo ni edad, ni tampoco dudaron cuando después de la primera experiencia con Sol les informaron que había una nena con síndrome de Down que buscaba un hogar. Lorena tenía 5 años cuando pasó a formar parte de esta familia pampeana. "La conocimos cuando llegó a casa, no sabíamos nada más allá de las características generales de lo que es el síndrome de Down. Pero, cuando lo tenés en la panza tampoco tenés idea. Fuimos caminando como el resto de los papás que empiezan a caminar con un hijo con discapacidad", dice Ana con la misma naturalidad con la que reconoce que ese aprendizaje no fue fácil. "Hay veces que es muy duro porque no encontrás respuestas, tenemos que estar leyendo las leyes y peleando por los derechos de nuestros hijos, desde la obra social que no te reconoce lo que te debe reconocer, hasta los pasajes de micro, que nunca tienen disponibilidad buena para un discapacitado".
Alejandro llegó a ellos cuando tenía apenas 10 meses. Aunque su familia biológica no lo podía criar tuvo la suerte de que sus hogares transitorios le dieron la atención y estimulación que necesitaba. "Fue difícil conseguirle un hogar a Ale", dice Mario. "Él venía asociado con una discapacidad, y me parece que hay mucho de ignorancia con el tema. Porque estoy seguro de que había muchísimas parejas que podrían haberlo atendido bien, pero si estás anotado en la lista y te dicen que hay un nene con síndrome de Down, que puede tener una cardiopatía, que puede tener problemas respiratorios, te asustás. Es cierto que los puede tener, pero también puede no tenerlos. Alejandro no tiene problemas serios de salud".
Desde que Lorena, Ale y Tobías llegaron a sus vidas, Mario y Ana se interiorizaron en las problemáticas relacionadas al desarrollo de las personas con discapacidades intelectuales. Así fue que junto con otros padres crearon la Fundación Madre Teresa, desde la que intentan acompañarlos para que lleven una vida lo más autónoma posible. "La idea es potenciar lo que se puede potenciar, darles la oportunidad de mostrar lo que mejor pueden hacer", explica Ana. "Las situaciones de maltrato o de desprotección te llenan de angustia, pero encima en chicos que no se pueden valer por sí mismos es peor. Nosotros nunca quisimos ser ‘competencia’ de matrimonios que no tuvieran hijos. Yo no voy a ir a quitarle un hijo a nadie, que me traigan a un chico que no quieren recibir en otro lado. Ésa fue nuestra idea".

UN ACTO DE AMOR. Los hijos de Inés estuvieron bajo la custodia de un ama de cuidado antes de que ella los albergara en su casa. "Ellos son un diamante en bruto que ella pulió y a mí simplemente me queda darles alguna formita", la elogia. Inés siempre pensó en adoptar a un grupo de hermanos, a quienes muchas veces les cuesta encontrar una casa. "Nunca dudé que quería estar con ellos. Lo que sí me pregunté es si yo iba a poder, pero eso fue casi un año después. Incluso, fui y lo planteé en el juzgado, porque para mí lo más importante era que ellos estuvieran bien".
Los hermanitos se llevan muy poca diferencia de edad, y como en otros relatos, el mayor es quien dictamina qué está bien y qué está mal frente a los otros. "La mayor era la mamá chiquita, le costó largar el mando, y llegó un momento en el que empezaron a enfrentarla y decirle ‘vos no sos mi mamá’", recuerda Inés.
"A mí también me costó sacarle al mayor el tema de cuidar de sus hermanos. Hoy está viviendo una etapa en la que lo cuidan a él, pero fue muy fuerte. Si había un reto o una orden, todos lo miraban buscando aprobación", cuenta Patricia antes de que se sincere Mónica en medio de una verborragia de vivencias que, sin saber, compartían: "Uno de los mayores problemas con los que yo me encontré fue el de tener el folklore de que la adopción es un acto de amor, todo el mundo nos decía eso. Y es todo un proceso, porque si un día vos te enojás, como es normal enojarse con un hijo porque se porta mal, sentís que no te podés enojar porque ‘esto es un acto de amor’. ¡Y los pelos de punta los podés tener igual!".
Todos coinciden. No siempre es color de rosa. "Las nenas están bárbaras, el problema son ustedes", recuerda Ernesto entre risas que les dijo una psicóloga a él y a Mónica luego de una consulta. Ella había perdido a su papá y se había contagiado de Gripe A, a poco de recibir a las chicas en su casa. "Hubo un punto en el que yo no sabía si podía seguir", admite. Desde La Pampa, casi como si le estuviera hablando directamente a ella, Ana asegura: "se puede más allá de lo que los demás piensen". Para Mirta, no hubo mucha vuelta. Cuando supo del perfil de Milagros, inició los trámites legales enseguida. A través de la Fundación Prohijar hizo la vinculación paso a paso. "Primero la vi a través de una cámara Gesell, después nos sentamos a jugar y cuando terminamos le preguntaron si quería volver el jueves y dijo que sí. Nos volvimos a encontrar y fuimos a tomar la leche, y a la vez siguiente, cuando yo la estaba esperando en la fundación, entra diciendo ‘mamá’. Me quedé paralizada, le pregunté: ¿vos querés que yo sea tu mamá?, y me dijo que sí. Ella ya me había elegido".
Mariana Merlo

1 comentario:

claudia dijo...

Hola,pero como se llega a esta etapa,nosotros estamos inscriptos en el juzgado de la matanza,y pedimos niños/as hermanos hasta 8 años y nunca nos llamaron desde hace 5 años.ayudennos tenemos un hijo de 14 años y desespera tambien,comuniquense con nosotros al 011-46522552