domingo, 14 de marzo de 2010

Adoptar adolescentes: un desafío al que pocos se animan



Diario Los Andes
Un matrimonio de Guaymallén adoptó dos hermanas de 5 y 13 años. Desde su lugar advierten sobre la ausencia del Estado. Domingo, 14 de marzo de 2010

Hace 5 años, Antonio Romeo y su mujer, Elina, tomaron una decisión muy particular que cambió sus vidas, les permitió formar una familia y criar a dos hijas. Es con esta experiencia con la que hoy buscan generar conciencia en la sociedad.

El matrimonio, que vive en el distrito guaymallino de Capilla del Rosario, adoptó a dos hermanitas que en aquel entonces tenían 5 y 13 años, asumiendo el difícil desafío de integrar a dos chicas ?grandes' -para el parámetro medio de adopciones- y con una de ellas (Estefanía) transitando la plena adolescencia.

"Después de casarnos, hicimos todos los tratamientos posibles para tener un hijo pero no pudimos. Fuimos por nuestra cuenta al Registro Único de Adopción (RUA) y vimos que hay un montón de chicos 'grandes' para adoptar, esos que los padres adoptantes no consideran porque creen que ya están en una situación más crítica. Son como 'chicos invisibles', de los que nadie quiere hacerse cargo y pasan su vida en hogares de tránsito", destacó Antonio, quien en 2005 adoptó a Estefanía (que hoy tiene 17 años) y a Gimena (9).

"En ese momento nos dimos cuenta de que hay que estimular a los padres adoptantes desde el Estado, para que se animen a adoptar a chicos grandes, porque existe mucho temor y desinformación y es el Estado quien tiene que instruir a los padres sobre cómo afrontar esta situación y dar contención psicológica y emocional tanto a los chicos como a los padres", continuó Romeo, quien está colaborando con el diputado del Confe, Andrés Marín, en el proyecto que éste último ha presentado para institucionalizar esa ayuda.

Desafío

"La adaptación fue fácil y difícil a la vez. Estefi estaba en la adolescencia y cuando empezamos a plantear las normas de convivencia, a veces se molestaba ella, a veces nos molestábamos nosotros. Pero la prueba de fuego para nosotros fue su cumple de 15. Todos me decían que yo estaba blanco y estuve sentado toda la fiesta. Lo más difícil para nosotros fue darnos cuenta de que siempre íbamos a los cumpleaños de los hijos de nuestros amigos y, de repente, estábamos nosotros festejando los cumpleaños a nuestras hijas", destacó el padre.

Para Estefanía también fue muy raro. Es que desde que su hermana Gimena tenía 3 años pasaron por varias casas -la de amigos, la de una tía abuela y su custodia hasta fue ofrecida por mail- y fueron curtiéndose en una vida para nada simple.

"Siempre nos quedó el miedo al rechazo. Cuando llegamos a esta casa teníamos miedo de que nos echaran; es por todo lo que habíamos vivido. Pero nunca sentimos rechazo en este ambiente familiar", destacó a Los Andes la chica quien, de inmediato, agregó que está más que cómoda y feliz con los Romeo desde hace 5 años y no cree que ella ni su hermana vuelvan a la calle -ni espera hacerlo-.

Cuando Gimena tenía apenas tres años, la situación en casa se hizo insostenible -la madre tenía serios trastornos psiquiátricos y estaba muy enferma-. Fue entonces cuando la mayor decidió escaparse y se llevó a su hermana.

"Una de las familias con las que estuvimos quiso adoptarnos, pero que fuera una adopción plena en la que no volviéramos a ver nunca más a mi mamá y nosotras no quisimos", cuenta Estefi con una entereza y madurez envidiables.

La madre de Gime y Estefi murió hace un año y medio pero la mayor de las hermanas se muestra más que satisfecha de saber que estuvieron en contacto permanentemente hasta el último día de su vida.

"En todos los lugares por los que estuvimos, siempre estuve con mi hermana. La adaptación cuando llegamos a esta familia fue difícil al principio, estuvimos con psicólogos y todos esos trámites", recordó la chica, quien cursa tercer año del polimodal en la escuela Herminio Morales de Ramponi y ya tiene decidido que seguirá la carrera de Ciencias Políticas.

Tabú

Estefi y su padre saben que no es fácil asumir el rol de chico adoptado frente a una sociedad que -por miedo y desconocimiento- discrimina. "El primer día de clases de primer grado, Gimena dijo a sus compañeros que era adoptada y la maestra, en lugar de explicarles, la interrumpió diciendo que no era cierto y que estaba haciendo un chiste", contó la mayor de las hermanas.

Para Antonio, muchas veces la propia familia no acepta la adopción y la considera un tema tabú, generando una nueva presión para la pareja adoptante.

"Se necesita trabajar con los chicos, porque necesitan una contención, y con los padres. Hay que fomentar la adopción, no trabarla, ya que es una herramienta de inclusión verdadera. Las trabas hacen quedar al chico en el medio de la nada", especificó Romeo, indicando que la enorme cantidad de prejuicios existentes no sólo se deben a fallas en el proceso del Estado sino de todos los órganos que participan, incluso la Justicia.

Antonio desde hace varios años milita por los derechos humanos y los del niño y, junto con Elina, creó un blog en el que recibe todo tipo de consultas sobre adopción y trámites -www.adopcionmendozaargenttina.blogspot.com (con doble T)-.

"Otro error muy común es el de ocultar, quizá por ese mismo tabú, al chico que es adoptado y eso es porque a veces la sociedad lo estigmatiza. Entonces, cuando el chico se entera por otro lado de que es adoptado, genera una situación de violencia muy profunda", continuó Romeo.

"Tenemos la idea de declarar entre 2010 y 2011 el Año de la Adopción, así podemos organizar en la Legislatura diferentes foros y jornadas de educación, sobre todo lo referido a la adopción, con una agenda específica sobre el tema", destacó el diputado Andrés Marín, amigo del matrimonio y que los acompaña en su cruzada desde hace tiempo. Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

1 comentario:

Anónimo dijo...

me parese vien asi abrian muchos niños y adolesentes no andarian dianbulando de casa en casa esperando un futuro insierto este es un gran paso .
para q se animen otros parejas adopten adolesentes.