domingo, 14 de febrero de 2010

Compromiso con la educación



Estamos en el inicio de un nuevo año escolar y nos encontramos con un nuevo y “viejo” desafío que es el de que nuestros hijos terminen el año bien, con todas sus materias aprobadas. Pero para esto no se necesita sólo de la responsabilidad del alumno de estudiar y respetar el acuerdo de convivencia y que ahí termine su compromiso. También es necesario que su familia, padres, hermanos u otro adulto cercano, pueda acompañarlo de cerca y constantemente en sus tareas, en sus Evaluaciones, en la lectura cotidiana y en todas las situaciones que vive en la escuela y que de una forma o de otra, repercuten en su ámbito familiar.
En la educación formal y en la informal aparece, tanto por “presencia” como por “ausencia”, un gran actor, la familia, que a veces no responde a las expectativas que ha puesto toda la comunidad escolar en ellos, a veces por no saber, porque no se la incentiva o por la falta de compromiso con la escolaridad de sus chicos. A veces nos preguntamos con mi esposa qué rol debemos cumplir con la escuela, desde los celadores hasta los directivos, cómo debemos actuar frente a situaciones que llegan a un punto que es inflexible como la violencia escolar, la deserción o llegar a fin de año con muchas materias para rendir. Si todas estas cosas pasan es porque a veces no participamos los padres de la vida escolar, no nos involucramos y nos sorprendemos¬ cuando vemos las noticias de las problemáticas de los establecimientos escolares, o que hay 900.000 chicos que no estudian y no trabajan. Podemos estar de acuerdo o no con la política educativo, estar de acuerdo o no con los docentes y directivos, nuestra opinión la debemos expresar en la escuela, en la reunión de padres, participar de la Asociación Cooperadora, asistir a la entrega de libretas, acercarnos a los profesores en cualquier momento del ciclo, no sólo cuando ya ha desaprobado la materia y para eso no debemos esperar que nos convoquen los responsables, ya que nosotros somos parte de la comunidad porque si participamos podemos lograr muchas cosas y principalmente que nuestros hijos estén contenidos por todos. La escuela no es una guardería ni tampoco un depósito donde los docentes ocupan los lugares que les hemos delegado, podemos tener miles de excusas, razones “reales”, como las laborales, por ejemplo, pero siempre debemos hacernos tiempo, madre y padre, como adultos responsables del futuro de nuestros hijos y de la sociedad en su conjunto.
Siempre pensé en porqué los padres no participan de las Jornadas docentes, no todos los días pero uno sería suficiente para intercambiar opiniones, consultar dudas manifestar nuestras dificultades con los maestros y profesores que van a atender a nuestros hijos durante todo el año.
Estamos a tiempo para que los distintos actores sociales podamos comprometernos con la educación y acompañar a los docentes en sus distintos reclamos, desde los salariales a hasta los pedagógicos o en las reuniones más simples.
Nosotros tomamos la iniciativa de utilizar Internet abriendo un grupo en Facebook “Compromiso con la Educación Argentina”. Ahí colocamos noticias, somos 800 integrantes, falta que muchos se sumen para acompañar los 180 días de clase a nuestros hijos. Ayudémonos y tengamos paciencia para que podamos ir recuperando a los chicos que no estudian y ni trabajan, el Estado cumple dentro de su medida, nosotros tenemos la obligación de participar y controlar las acciones.
No nos convirtamos en estatuas de sal al darnos vuelta y ver la situación social, educativa y cultural sin hacer nada, está en nosotros decir BASTA!, cuando empiecen las clases reclamemos nuestra participación.
Somos padres con virtudes y defectos estas cosas no nos deben achicar, por que somos ciudadanos en una Democracia que la tenemos que ser participativa.
Nunca es tarde.


ANTONIO ROMEO ELINA GIFFONI

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