martes, 7 de abril de 2009

El destino incierto de un complejo cultural y deportivo para chicos en desamparo social

El destino incierto de un complejo cultural y deportivo para chicos en desamparo social

Puerto Pibes es un complejo del gobierno porteño donde niñas, niños y adolescentes desamparados realizan actividades recreativas y culturales. Pero en los últimos tiempos las cosas cambiaron, y mucho. El complejo viene siendo vaciado desde hace más de un año y medio, cuando se quedaron sin gas y se fueron cayendo uno a uno los nueve programas que sostenía allí la Dirección de Niñez porteña. También se fueron los colchones. De 120 camas que había inicialmente, sólo quedan 30. De los casi 30 mil niños que disfrutaban de los campamentos escolares sólo hubo tres mil el año pasado.
Los ex profesores que alguna vez participaron de la experiencia recuerdan con nostalgia que el predio alojaba a miles de chicos de otras provincias que visitaban la ciudad y que luego eran visitados en sus pueblos y ciudades por los locales para completar el intercambio.
Hoy sólo queda un programa llamado “Líderes recreativos comunitarios”, que funciona viernes y sábados, al que concurren no más de 60 personas.
Puerto Pibes es uno de los pocos complejos de este tipo para jóvenes con cama adentro. Durante años brindó, como señala la web del gobierno porteño, “una oferta recreativa y turística educativa de calidad para niños, niñas y adolescentes de la Capital Federal con necesidades básicas insatisfechas”. Todo con pensión completa. Las instituciones solicitantes son organizaciones gubernamentales y ONG del ámbito de la Promoción Social.
Pero ahora la realidad es otra. Según denunciaron organizaciones, la idea del gobierno porteño es convertirlo en una “central de operaciones” de la inminente policía metropolitana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La semana pasada se produjo, aseguran, el desembarco sigiloso de casi treinta personas. Dos testigos, que pidieron preservar su identidad para hablar, contaron al diario Página/12 que esas personas obedecían órdenes del ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro; también afirmaron que el grupo de uniformados tomó posesión de dos cuartos, donde descargaron muebles y computadoras. El fin de semana, a modo de guardia, cinco personas pernoctaron en el lugar ubicado en avenida Intendente Cantilo y La Pampa.
Allí, según los testigos, pudo verse a los uniformados compartiendo el patio, el jardín, el comedor y la cocina con alguno de los 150 chicos que concurren a diario.
(Página 12, pág. 19, 7/4/09 - Emilio Ruchansky)

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