lunes, 19 de enero de 2009

Carolina busca su identidad en Cba -1976


Esta es mi historia de vida y la quiero compartir con ustedes junto con el deseo de que todos los que estamos en la búsqueda, encontremos la Verdad, la reparación de quien cada uno crea que debe venir y la tranquilidad de espíritu y satisfacción personal de responderle a ese chiquito que tenemos dentro y se mira confundido en el espejo del Otro.
Mi nombre es María Carolina Cáceres, nací el 7 de octubre de 1976 en Río Cuarto, Córdoba. Siempre supe que soy adoptada porque mi mamá, María Trinidad Cáceres, era viuda y tenía por entonces 56 años, así que mi origen era muy difícil de ocultar. A medida que iba creciendo me iba contando una historia cada vez más compleja para satisfacer mis inquietudes. Y también estaban las que yo misma me tejía para compensar el dolor de pensar que no me habían querido, que era diferente a los demás, o simplemente porque se me hacía difícil el papel de “la adoptada”.
A partir de los primeros casos de restitución de hijos de desaparecidos, las fantasías y los enigmas se hacían más y más macabros, y las respuestas que recibía más evasivas y contradictorias, por lo que el vínculo con mi mamá, y única familiar, se resintió para siempre. De esto cargué la culpa por años, hasta que comprendí que yo no había hecho nada más que hacerme responsable de mi voluntad de saber y que mis mamás tampoco eran culpables, que habían hecho lo que estaba en la medida de sus posibilidades, en un contexto sombrío y con necesidades muy mal resueltas.
Me costó años, todavía trabajo los aspectos difíciles con empeño, por ahí aflojo, por ahí me resisto, pero lo bueno es que de estoy completa y confío en mi, en la Providencia y en la gente que me rodea. Mi mamá falleció, yo tengo dos hijos hermosos, y todavía estoy atenta a los datos que pueda recabar para añadir a mi historia.
Las dudas sobre mi origen y todas las particularidades y carencias de mi historia familiar ya son parte de mi identidad: eso no me lo puede quitar nadie¡¡¡ Las personas involucradas que pudieron hablar y contarme lo que sabían merecen mi más profundo respeto, las que no quieren o no pueden porque sus conciencias no quieren comprender lo equivocadas que están, deberán resolverlo con ellas mismas. La verdadera reparación es entender el papel y deber de cada uno en los hechos, ellos se lo pierden.
Nací asistida en mi parto por un obstetra reconocido en la ciudad por realizar abortos y vender bebés a “familias respetables”, el Dr. Ruiz, con consultorio en Rioja y Santiago del Estero, hoy fallecido y que “en paz descanse”. La enfermera que hizo el contacto entre mis dos mamás fue una mujer de apellido Galiano, hermana de Sergio Galiano, un empleado municipal compañero de mi mamá adoptiva.
Estas dos personas aún viven y se han resistido varias veces a ser entrevistadas aduciendo que no tienen nada para decirme… su aporte fue que mi mamá biológica era procedente de otra ciudad, muy joven, estudiante y que no podía hacerse cargo de mí. ¡A cuantos de nosotros nos dan las mismas pistas, debe estar instalado en el imaginario colectivo ¡
Mi partida de nacimiento refleja la larga y compleja trama de pactos para naturalizar estas prácticas.
Lo cierto es que con ayuda de Abuelas Córdoba pude armar con pocos fragmentos un poco de mi historia, pero a pesar de esa tarea incansable que hacen los equipos profesionales, los chicos apropiados no tenemos políticas que nos asistan más allá de la buena voluntad del Sector Civil. Por eso celebro con un abrazo fraterno estas instancias genuinas de visibilización y búsqueda para que por lo menos esta práctica sea cada vez menos frecuente.
Muchas gracias por compartir nuestras historias ¡
Carolina
opuscaro@yahoo.com.ar

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