lunes, 29 de diciembre de 2008

Amparadas en la falta de controles, cada vez son más las páginas de internet que promueven la anorexia

Amparadas en la falta de controles, cada vez son más las páginas de internet que promueven la anorexia



Instrucciones para vomitar, carreras de adelgazamiento y trucos para que la familia no se entere de nada: la anorexia y la bulimia son promocionadas en sitios que en el último año crecieron casi un 500 por ciento en todo el mundo y también en nuestro país. Consumidas por el mercado, Ana y Mía se agigantan en la impunidad cibernética, donde cada vez más adeptos les rinden tributo con rezos, alabanzas y oraciones, a través de innumerables blogs. La anorexia nerviosa y la bulimia, camufladas en sus nombres artísticos, tienen en la web sus sitios de encuentro y propagación con miles y miles de adolescentes de la Argentina y de cada rincón donde la globalización fecundó el óvulo de la industria de la moda, la vorágine del consumo y la cultura de la imagen.
Viviana Pizarro, directora del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA), asegura que "los blogs son terribles, porque si bien las personas que llegan a desarrollar una patología tienen una predisposición genética, de este modo la idea está mucho más al alcance de la mano".
Las primeras páginas pro-bulimia y anorexia surgieron en inglés, hace unos 15 años, y posteriormente en Barcelona nacieron las más fuertes en Español.
Mabel Bello, fundadora y directora médica de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba), considera que "los americanos crearon una industria del adelgazamiento que debería ser vigilada. Hay publicidades comerciales que son una incitación a la enfermedad, como los blogs, pero como no hay una legislación al respecto, ahí se alaban a famosas anoréxicas y hasta se hacen campeonatos para adelgazar. Es patético". Campeonatos no es un modo de decir. La enorme creatividad puesta al servicio de Ana y Mía deriva en una convocatoria virtual a "La Carrera". Con fotos actuales, acompañadas de datos personales, las participantes compiten en períodos de dos semanas para determinar cuál adelgaza más kilos. Se establece un peso de largada y un peso de llegada, antes del cierre de la inscripción. "Anas y mías hablan de un derecho a la delgadez, y lo celebran como un estado de gracia –explica Bello–, convocando a otras personas. Dicen que así como podés ser gay, podés ser Ana o Mía, pero la diferencia es que éstas son enfermedades y, entonces, es una locura."
Encuesta. La primera encuesta que se lee en una de las páginas pro-Ana y Mía requiere una opinión, pero no respecto de su contenido, sino de su apariencia. De eso se trata. Según un gráfico, el blog resulta "Súper" para 2.485 visitantes, muchos de los cuales han de padecer precisamente la distorsión psicológica de su propia imagen y la pérdida de la percepción de su propio peso. Guiando hacia abajo el texto, aparece la segunda encuesta, y los escalofríos. "¿Te gusta que se noten tus huesitos? ¿Cuáles?". Las opciones son "La clavícula", "Los de la espalda", "Las costillas", o "Los de la cadera", que encabezan la lista con 2.703 votos.
Princesas de porcelana. Son otras princesas, no las de los cuentos. Son las antiguas princesas paganas, las que eran sacrificadas, las que como Ifigenia fueron ofrecidas a los dioses para calmarlos, complacerlos o predisponerlos a favor. Estas princesas de porcelana o princesas de cristal, como ellas mismas se designan y reconocen, buscan "la perfección". Así lo declaran.
Dicen que desean ser deseadas, pero ¿por quién? ¿Quién desearía a esos cadáveres que quieren ser? Es falso. Ellas no se dicen la verdad. No se enfrentan a algo. Se mienten. Todas ellas se acompañan en la gran mentira a la que están entregándole su suerte. Ellas no quieren ser mujeres, sino princesas. Son los Peter Pan de esta época, atravesados no por la gracia o la ilusión de la infancia, sino por su perversión. Practican la perversión de la abstinencia. Deben cuidarse de gozar. Ni una pizca de su libido puede recaer sobre otro ser. Las princesas de porcelana padecen un tipo de narcisismo que es urgente estudiar, porque se sabe poco y nada de todo esto, y las nutricionistas hacen inútiles listados de alimentos que ellas comen bajo control y que después vomitan cuando todos duermen. La pérdida de las menstruaciones les garantiza la anticoncepción. No hace falta que la pongan a prueba. Se sienten a gusto en un cuerpo incapaz de reproducirse. Las princesas de porcelana no tienen interioridad. Sueñan un cuerpo deforme y vacío, puro en su vacuidad, sin sangre ni músculos ni articulaciones: quieren ser una bolsa de huesos.
Talles grandes para hombres. La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires dio media sanción a un proyecto de ley que obliga a todos los comercios a tener talles grandes de ropa para hombres. La iniciativa deberá ser tratada por la Cámara alta provincial. En rigor, se trata de una modificación a la ley vigente que obliga a los comercios de ropa femenina a tener prendas de talles grandes. El proyecto fue presentado por la diputada bonaerense Dulce Granados, del Frente para la Victoria, y por el legislador de la UCR, Luis Bruni. Ambos fundamentaron el proyecto al sostener que "tanto mujeres como hombres" deben tener acceso a la vestimenta "de acuerdo con sus características físicas y no con medidas virtuales".
(Páginal12, pág. 18, 28/12/08 - Nacho Levy, Sandra Russo; Crítica de la Argentina, pág. 17, 27/12/08)

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