martes, 14 de octubre de 2008

Adopción ilegal: recuperaron a una beba misionera que había sido llevada a Córdoba

En el ambiente de la adopción ilegal en Argentina los intermediarios reciben entre 30 mil y 40 mil pesos por cada niño o niña que entregan a los adoptantes. Alejandra tiene 23 años, vive en Posadas y recibió 1.500 pesos para dejar a su beba en brazos de una pareja oriunda de Córdoba. Fue en esa provincia mediterránea el 26 de agosto pasado, un día después del nacimiento en un sanatorio privado de Posadas, adonde la mujer y Priscila, como llamó a la pequeña, viajaron en micro, en compañía de la secretaria de un estudio jurídico de esta ciudad. Alejandra contó que el trato era que ella iba a pasar unos días con la pareja que iba a quedarse con su hija, para ver cómo la trataban, y que tendría derecho a verla cuantas veces quisiera.
Sin embargo, ya en el camino a Córdoba, la secretaria del estudio jurídico manifestó que los planes habían cambiado y que regresarían de inmediato a Misiones. Entregaban la criatura al matrimonio y volvían. En Córdoba, la entrega de la niña se produjo en una suerte de Parque Industrial, prácticamente inhóspito, en ausencia de testigos. De regreso a casa, Alejandra no tenía otra cosa en mente que recuperar su hija. Y se lo dijo a los abogados, pero hicieron caso omiso a sus pedidos.
El 29 de agosto no aguantó más y se comunicó con pesquisas de la División Investigaciones de la Unidad Regional Diez, quienes de inmediato iniciaron las averiguaciones que culminaron el viernes último con la entrega de Priscila a Alejandra.
El registro único de aspirantes a adopción no tiene constancias de trámite alguno por Priscila, lo que constituyó el primer indicio de una situación irregular.
Lo que sí sabe la Policía es que en el correo hay un giro de Córdoba, a través de Western Union, con una suma no determinada de pesos a nombre de la mamá de Priscila.
En la denuncia Alejandra contó que su hija estaba en Córdoba. En algún punto la información se filtró e intervino el Juzgado de Familia a través de la defensoría oficial. Voceros de la investigación no supieron explicar cómo sucedió, lo cierto es que Alejandra recibió un llamado de la Justicia de Familia de Misiones avisándole que su hija ya estaba en sede judicial.
La pareja que la llevó a Misiones regresó a su provincia de origen y nadie supo explicar cómo hizo para cruzar los controles policiales con una criatura recién nacida registrada a nombre de otra persona.
(El Territorio – Misiones, edición digital, 11/10/08)

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